Infarto y mortalidad


En un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 2 de Mayo de 2007, el grupo multinacional de investigación GRACE (siglas de Global Registry of Acute Coronary Events) se ha propuesto determinar si los cambios implantados en el tratamiento hospitalario de los pacientes con crisis coronarias agudas con infarto (elevación en el electrocardiograma del segmento S-T) y sin infarto (sin elevación en el ECG del segmento S-T) se asocian con una mejoría en los resultados.

El grupo internacional ha incluido en el estudio a 44.372 pacientes con crisis coronarias agudas procedentes de 14 países, seguidos en 113 hospitales entre Julio de 1999 y Diciembre del 2006. Los pacientes fueron seguidos aproximadamente hasta unos 6 meses después de su alta hospitalaria. De estos pacientes 27.558 fueron diagnosticados de crisis coronaria sin infarto y 16.814 de crisis coronaria con elevación del segmento S-T e infarto.

En los nuevos protocolos terapéuticos introducidos en los hospitales destacan las técnicas de desobstrucción coronaria y el tratamiento con fármacos (beta-bloqueantes, aspirina, estatinas, inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina, tienopiridinas con o sin desobstrucción coronaria por vía percutánea, inhibidores de la glicoproteína IIb/IIa, heparina de bajo peso molecular).

En los pacientes con crisis coronaria con infarto (elevación del segmento S-T) la mortalidad ha descendido del 8,4% al 4,5% en el periodo comprendido entre 1999 y 2006.

En las crisis coronarias sin infarto la mortalidad se ha reducido del 2,9% al 2%.

Tanto en los pacientes con crisis coronarias graves con infarto como sin infarto ha descendido la probabilidad de sufrir un ictus u otras crisis coronarias en los meses siguientes.

El riesgo de desarrollar una insuficiencia cardiaca como consecuencia de las crisis coronarias con infarto ha descendido del 7,1% al 4,7%. El uso de fármacos como los beta-bloqueantes y la aspirina ha sido clave en este progreso.

La conclusión de los autores es que sus hallazgos confirman que los hospitales están utilizando los nuevos tratamientos de las crisis coronarias agudas, con o sin infarto, de manera eficaz.

Fuente: Journal of American Medical Association
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Sabado, 17 de Mayo del 2008

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