La importancia del pescado azul en la dieta de la embarazada


El bajo o nulo consumo, en los primeros meses del embarazo, de pescado azul que contiene ácidos grasos omega-3 de cadena larga es un potente factor de riesgo de que se produzcan partos prematuros y recién nacidos de bajo peso, según un estudio realizado en Dinamarca.

En un trabajo publicado en el British Medical Journal del 23 de febrero de 2002, dos investigadores del Maternal Nutrition Group de Copenhagen y del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Skejby University Hospital de Aarhus, Dinamarca, se plantean determinar la relación entre la ingesta de pescado azul y el riesgo de partos prematuros y recién nacidos de bajo peso.

En un estudio con diseño prospectivo se siguieron cuidadosamente 8729 mujeres embarazadas. En esta amplia población, la ocurrencia de partos prematuros (antes de término) fue diferente de forma significativa entre los 6 grupos en los que fueron divididas las mujeres gestantes de acuerdo con la cuantía de la ingesta de pescado, a partir de un grupo con ingesta 0.

La frecuencia de los partos prematuros varió desde el 7.1% en el grupo sin pescado en su dieta al 1.9% en el grupo que consumía pescado como un plato caliente o como un sandwich con pescado, una vez a la semana.

La conclusión del estudio es que el nulo o bajo consumo de pescado en los primeros meses del embarazo es un significativo factor de riesgo en las mujeres gestantes de un parto prematuro y/ un recién nacido de bajo peso.

Esta relación entre bajo consumo de pescado azul rico en ácidos grasos omega-3 de cadena larga y partos prematuros es más "fuerte" por debajo de una ingesta diaria calculada como 15 gramos de pescado o bien 0,15 gramos de ácidos grasos omega-3 de cadena larga.

Existen dos familias de ácidos grasos poli-insaturados (PUFA), los ácidos grasos omega-6 y los ácidos grasos omega-3, derivadas respectivamente de dos ácidos grasos esenciales, el ácido linoleico y el ácido alfa-linoleico. Son esenciales precisamente porque no son fabricados en el organismo y necesitan ineludiblemente ser facilitados con la dieta.

Los ácidos grasos de cadena larga omega-3 ,derivados del ácido alfa-linoleico son el ácido ecosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), los cuales se encuentran preferentemente en los pescados grasos como el salmón, el arenque y la sardina, entre otros, así como en los aceites extraídos de estos pescados.

El consumo de este tipo de pescado una vez a la semana contribuye significativamente a mantener una dieta con el suficiente aporte de ácidos grasos de cadena larga omega-3.

En las mujeres con bajo o nulo consumo de pescado durante los primeros meses de la gestación, la administración de pequeñas cantidades de ácidos grasos omega-3 de cadena larga -ingeridas como pescado o bien como aceite de pescado- confiere protección frente al parto prematuro y al recién nacido de bajo peso.

Fuente: British Medical Journal

Recomienda a un amigo Imprimir
Si te ha interesado este artículo, te recomendamos:
 Dieta mediterránea: nueces y aceite de oliva para combatir la enfermedad cardiovascular
 ¿Un dieta para los autistas?
 La disminución de calorías de la dieta retrasa el envejecimiento
 Cáncer de próstata invasivo y pescado azul
 Adicciones en el embarazo
 Comida en familia y dieta saludable


Coordinación de expertos | Adheridos al código ético HON (Health on the Net Foundation).
Dirección de contenidos: Profesor Cristóbal Pera
Contacta con nosotros  |  Colabora con nosotros


Viernes, 8 de Agosto del 2008

INFORMACIÓN FIABLE PARA UNA VIDA SANA Y SALUDABLE

Haz planetalandia tu página de inicio