En un artículo publicado en la revista Archives of Internal Medicine del 28 de Abril de 2008, miembros del Brigham and Women´s Hospital de la Harvard Medical School (Boston, Mass.) se proponen evaluar el riesgo de sufrir un accidente vascular cerebral (ictus) asociado con la hormonoterapia en mujeres jóvenes, en las que recientemente han entrado en la menopausia y en mujeres de más edad.
El estudio ha sido realizado sobre la extensa población de mujeres incluidas en el Nurses´Health Study (Estudio de la Salud en Enfermeras) que comenzó en el año 1976, cuando 121.700 enfermeras cumplimentaron cuestionarios en los que se incluía una detallada información sobre la menopausia y el uso de hormonas, así como el diagnóstico de enfermedad cardiovascular y de factores de riesgo cardiovascular. El análisis ha sido realizado desde 1976 a 2004, mediante el envío y la información obtenida de cuestionarios bi-anuales.
Los resultados han sido los siguientes: se demuestra un incremento significativo (entre el 30% y el 40%) del riesgo de ictus en las mujeres que están tomando en la actualidad hormonoterapia, sea estrógenos únicamente o estrógenos más progestina.
Este incremento del riesgo de sufrir un ictus se ha observado tanto en las mujeres que iniciaron la hormonoterapia en edades más jóvenes o cerca de la menopausia y en mujeres con más edad o con más de 10 años después de la menopausia. La incidencia de ictus fue relativamente baja en las mujeres más jóvenes.
El riesgo de ictus atribuible a las mujeres entre los 50 y los 54 años de edad que usan hormonoterapia significaría, aproximadamente, la presentación de 2 casos de ictus por 10.000 mujeres /año.
Se demuestra una fuerte asociación entre la dosis del estrógeno administrada por vía oral y el riesgo de ictus. A la dosis más baja (0,3 mg de estrógeno conjugado por vía oral) el riesgo es bajo.
Las conclusiones son las siguientes: la hormonoterapia se asocia con un incremento del riesgo de sufrir un accidente vascular cerebral (ictus) y este incremento no parece relacionarse con la edad con la que se inicia esta terapia.
En las mujeres más jóvenes, con riesgo más bajo de ictus, el riesgo de ictus atribuible al uso de hormonas es modesto y puede ser minimizado con dosis más bajas y tratamientos de más corta duración.