Hormonoterapia: Beneficios versus riesgos


Los riesgos de la hormonoterapia (estrógenos + progesterona) en la mujer menopáusica son bien conocidos. Sin embargo, en un estudio publicado en la revista Journal of American Medical Association del 1 de octubre del 2003, aunque se confirma lo que ya había sido observado (que la hormonoterapia reduce el número de fracturas y aumenta la densidad mineral del hueso en las mujeres menopáusicas), se llega a la conclusión de que este beneficio parcial sobre la salud no compensa los conocidos riesgos globales de la hormonoterapia, entre los que destacan significativamente el incremento de enfermedades cardiovasculares y del cáncer mama.

El análisis se ha realizado sobre el material producido por el ensayo aleatorizado, controlado con placebo y a doble ciego conocido como WHI (por Women´s Health Iniciative).

Este amplísimo ensayo clínico está siendo realizado cooperativamente en numerosos centros médicos de los EE.UU. para clarificar los efectos de la hormonoterapia con estrógeno +progestina sobre cierto número de importantes enfermedades crónicas de la mujer menopáusica.

En este ensayo, a una población de 16.608 mujeres menopáusicas (entre 50 y 79 años) se les administró aleatoriamente la combinación estrógeno + progestina o un placebo.

En un intento de comparar los beneficios para la salud resultantes del ya conocido efecto reductor de la frecuencia de fracturas, así como del aumento de la densidad mineral del hueso, con los riesgos conocidos, los autores del trabajo construyeron un índice global que incluía la presentación precoz de enfermedad coronaria, cáncer de mama invasivo, accidente cerebrovascular, embolismo pulmonar, cáncer de útero (endometrio), cáncer de colon y recto, fractura de cadera y muerte debida a otras causas.

Las características basales, en el punto de partida del ensayo clínico, con inclusión de los factores de riesgo de sufrir fracturas, fueron similares en las 8.506 mujeres aleatorizadas para hormonoterapia y las 8.102 que lo fueron para el placebo. La edad media de las mujeres participantes fue 63 años.

733 mujeres (8,6%) en el grupo con hormonoterapia y 896 (11,1%) en el grupo que recibió un placebo sufrieron una fractura en un hueso osteoporótico (cadera, vértebras y otras localizaciones), durante un seguimiento de 5 años. Hubo 52 fracturas de cadera en el grupo con hormonoterapia y 73 en el grupo con placebo; 189 fracturas de antebrazo/muñeca en el grupo con homonoterapia y 254 en el grupo con placebo; 1 fracturas vertebrales en el grupo de hormonoterapia y 60 en el grupo con placebo. La hormonoterapia reduce el riesgo de fractura de la cadera en un 33% si se compara con el grupo con placebo.

La densidad mineral del hueso, medida en la cadera, se incrementó un 3.7% después de 3 años de hormonoterapia, comparado con tan solo un 0,14% en el grupo de mujeres que recibió un placebo.

Por el contrario, la interacción entre los efectos de hormonoterapia y frecuencia de fracturas sobre el índice global de riesgos no fue significativa. No hay, pues, evidencia de beneficio neto sobre los riesgos de enfermedades crónicas (enfermedad coronaria, cáncer de mama invasivo , accidente cerebrovascular, embolismo pulmonar, cáncer de útero, cáncer de colon y recto) por la administración de hormonoterapia.

En un trabajo publicado en el mismo número de la revista JAMA (utilizando población de la Women´s Health Iniciative) se llega a la conclusión de que la hormonoterapia continuada en la mujer menopáusica puede incrementar el riesgo del cáncer de ovario.

En conclusión, la hormonoterapia (estrógeno+progestina) incrementa la densidad mineral del hueso y reduce el riesgo de fracturas en la mujer menopáusica sana y parece que este efecto benficioso no depende de la presencia o ausencia de factores de riesgos. Pero cuando se consideran los efectos de la hormonoterapia sobre otras importantes enfermedades (enfermedad coronaria, cáncer de mama invasivo, accidente cerebrovascular, embolismo pulmonar, cáncer de útero, cáncer de colon y recto) en un modelo global no se demuestra beneficio neto en este estudio, incluso en las mujeres con un riesgo elevado de fracturas.

En consecuencia, el tratamiento con la combinación estrógeno + progestina no debe ser recomendado en la prevención de la osteoporosis de la mujer menopáusica. Antes de que esta combinación sea recomendada como prevención de fracturas en mujeres de elevado riesgo de sufrirlas, deben ser informadas de sus potenciales efectos adversos.

Fuente: JAMA

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Lunes, 13 de Octubre del 2008

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