¿Hormonas sexuales contra el envejecimiento?
En un artículo publicado en el New England Journal of Medicine del 19 de octubre de 2006, investigadores de la División de Endocrinología de la Clínica Mayo, Rochester, Minn. EEUU, se proponen analizar los beneficios, a largo plazo, de las hormonas dehidroepiandrosterona (DHEA) y testosterona, ampliamente promocionadas como suplementos contra el envejecimiento ("antiaging").
Los autores llevan a cabo un estudio aleatorizado, a doble ciego y controlado con placebo en una población de 87 hombres ancianos con niveles bajos de dehidroepiandrosterona (DHEA) y de testosterona, y 57 mujeres ancianas con niveles bajos de DHEA. Los participantes tenían, al menos, 60 años de edad.
Entre los hombres, 29 recibieron una tableta de DHEA (75 mg./día), 27 recibieron testosterona a dosis bajas (un parche transcutáneo de 5 mg/día), y 31 recibieron placebos. Entre las mujeres 27 recibieron una tableta de DHEA [50 mg/día] y 30 recibieron un placebo.
Las evaluaciones realizadas en los participantes fueron: capacidad (perfomance) física, composición corporal, densitometría ósea, tolerancia a la glucosa y calidad de vida.
Los resultados fueron los siguientes: al comparar los resultados de las evaluaciones y los cambios aparecidos desde la línea de partida del estudio, los participantes, tanto hombres como mujeres, que recibieron DHEA durante 2 años mostraron un incremento de los valores en el plasma de la DHEA (3,4 microgramos por mililitro en los hombres y 3,8 microgramos por mililitro en las mujeres).
Entre los hombres que recibieron testosterona, el nivel de testosterona aumentó una media de 30,4 nanogramos por decilitro cuando se comparaba con el grupo que recibió un placebo.
Un análisis separado de hombres y mujeres no demuestra efectos significativos de la DHEA sobre las medidas de la composición corporal: ninguna de las hormonas modifica el volumen máximo de oxígeno consumido por minuto, la fuerza muscular o la sensibilidad a la insulina.
Los hombres que recibieron testosterona mostraron un ligero incremento en la masa corporal libre de grasa, y los hombres recibieron tanto DHEA como testosterona mostraron un incremento de la densidad mineral ósea a nivel del cuello del fémur.
Las mujeres que recibieron DHEA mostraron un incremento en la densidad mineral ósea a nivel del radio, en la muñeca.
Ninguna de las dos hormonas mejoró la calidad de vida, ni tampoco provocó efectos adversos importantes.
Las conclusiones son las siguientes: ni la dehidroepianrosterona (DHEA) ni la testosterona a dosis bajas, administradas como terapéutica de sustitución hormonal en las personas ancianas, muestran efectos fisiológicos beneficiosos que sean relevantes sobre la composición corporal, la capacidad física (perfomance), la sensibilidad a la insulina o la calidad de vida.
En un editorial que acompaña la publicación de este artículo se afirma: "la búsqueda de la eterna juventud continuará, pero la estrategia dirigida a la sustitución de las hormonas cuyas secreciones han disminuido con la edad no es la respuesta adecuada a esta deseo, por lo que no debe ser recomendada".
Fuente: New England Journal of Medicine
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