Homocisteína y enfermedad de Alzheimer
Un grupo de investigadores de los Departamentos de Neurología, Medicina y Epidemiología de la Universidad de Boston, en un estudio prospectivo a lo largo de un seguimiento medio de ocho años, realizado en una población 1.092 individuos de ambos sexos, con una edad media de 75 años, detectaron la aparición de 111 casos de demencia, de los cuales 83 eran casos de enfermedad de Alzheimer.
Cuando se investigó en estos individuos la relación entre los niveles plasmáticos de homocisteína (que ocupa un lugar clave en el metabolismo de los aminoácidos que contienen azufre), medidos al inicio del seguimiento de 8 años, y la aparición de demencia y de enfermedad de Alzheimer, se demostró que, con niveles de homocisteína superiores a 14 mmoles por litro, el riesgo de padecer una enfermedad de Alzheimer casi se doblaba.
La conclusión del estudio, publicado en la revista New England Journal of Medicine del 14 de febrero de 2002, es que niveles plasmáticos elevados de homocisteína son un fuerte e independiente factor de riesgo para desarrollar una enfermedad de Alzheimer, factor que debe añadirse a los otros factores de riesgo ya conocidos (edad, historia familiar y genotipo apolipoprotein E (APOE) ), cuya influencia los autores analizan independientemente mediante una específca metodología estadística.
Trabajos publicados anteriormente habían demostrado ya una asociación similar de niveles elevados de homocisteína con patología vascular ateromatosa, tales como el infarto de miocardio y los accidentes vasculares cerebrales.
El interés de este hallazgo radica en que este nuevo factor de riesgo ("la homocisteína sería como el colesterol -dice el primer firmante del trabajo Sudha Seshadri- ya que en exceso es mala") puede ser controlado con medidas dietéticas -una dieta equilibrada con una parte considerable de verduras y frutas- y con suplementos vitamínicos de ácido fólico y, en menor grado, de vitaminas B6 y B12.
Dado que unos niveles elevados de homocisteína se encuentran en un 15% de la población en riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer; esto quiere decir que si se eliminara este factor de riesgo de la complicada ecuación que interviene en el riesgo global de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, se evitarían un 15% de los casos de esta enfermedad. Como referencia cabe señalar que el factor genético es responsable, aproximadamente, del 20% del riesgo.
Fuente: New England Journal of Medicine
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