El Helicobacter pylori


El Helicobacter pylori es una bacteria de forma espiral que se encuentra en la capa de moco que recubre el epitelio que tapiza internamente el estómago o bien adherida al propio epitelio. Desde la publicación -en el año 1984 -de los autores australianos Barry Marshall y Robin Warren, en la revista The Lancet, en la que demostraron el papel de esta bacteria en la patogenia de las úlceras gástricas y duodenales, hoy sabemos que es la responsable de más del 90% de los úlceras duodenales y de cerca del 80% de las úlceras gástricas. En este sentido, el descubrimiento del papel relevante del H. pylori en su patogenia ha convertido a la enfermedad ulcerosa gastroduodenal en una enfermedad infecciosa.

El H. Pylori (bacteria microaerofílica, es decir, que necesita poco oxígeno para vivir) se defiende del agresivo ácido que aún le alcanza, a pesar de buscar protección escondido en la capa de moco del estómago, mediante la actividad de una enzima propia, llamada ureasa, que convierte a la urea, de la que existe abundancia en el estómago, en bicarbonato y amonio, bases desde el punto de vista químico, que neutralizan el ácido clorhídrico gástrico, según la siguiente reacción:

C=O [NH2] 2 (Urea) + H+ (Hidrógeno) + 2 H2O (Agua)
----> Ureasa
----> CO3H (Bicarbonato) + 2 NH 4 + (Amonio)

Aproximadamente dos tercios de la población mundial se encuentra infectada por el H. pylori, siendo prevalente entre los adultos y ancianos (>50 años = >50% de infección) , así como en los grupos de población con menor renta económica.

La mayoría de las personas infectadas por el H. Pylori nunca aquejan síntomas relacionados con la infección; no obstante, el H. pylori provoca una gastritis crónica persistente, que puede convertirse en una gastritis atrófica. La infección con H. pylori también provoca úlceras duodenales y gástricas. Las personas infectadas con H. pylori tienen también un riesgo incrementado de 2 a 6 veces de desarrollar un cáncer gástrico o un linfoma en el estómago.

Como consecuencia del papel relevante del H. pylori en la génesis de la úlcera gástrica y duodenal, las personas que presentan la sintomatología clínica de estas enfermedades deben ser investigadas específicamente acerca de la presencia en su estómago del H. pylori. También se recomienda esta investigación en los que sufren una dispepsia de tipo ulceroso, sin demostración de úlcera, y en los que han sido operados por padecer un cáncer gástrico.

Son varios los métodos disponibles para diagnosticar la presencia del H. pylori en el estómago:
a) Métodos serológicos que detectan la presencia de anticuerpos específicos (con una sensibilidad entre el 80% y el 95%) contra el H. pylori en las personas infectadas.
b) La prueba del aliento ("Breath test"), en la que se administra al paciente una bebida con urea marcada con carbono radioactivo (13C- o 14C-); el H. pylori metaboliza rápidamente la urea administrada mediante la actividad del fermento ureasa del que está naturalmente dotado y el carbono radioactivo es absorbido; éste carbono puede ser medido como CO2 en el aire espirado, para determinar si el H. pylori está presente en el estómago. La sensibilidad de esta prueba varía entre el 94% y el 98%.
c) El examen endoscópico esófago-gástrico, durante el cual se toman muestras de la mucosa para biopsia; en estas muestra se puede detectar la presencia del bacilo, lo que es la prueba directa y definitiva.

El tratamiento para erradicar la presencia del H. Pylori en el estómago se realiza durante un periodo de tiempo que varía entre 10 días y 2 semanas, durante el cual se administran 1 ó 2 antibióticos efectivos como la amoxicilina, la tetraciclina (no en los niños menores de 12 años), el metronidazol o la claritromicina, a lo que se añaden neutralizadores de la secreción ácida gástrica, como la ranitidina, un preparado de bismuto (citrato o salicilato) o el omeprazol. Se utilizan distintas combinaciones, según estos principios.

No se conoce cómo el H. pylori es transmitido al ser humano; es muy probable que las bacterias pasen de persona a persona siguiendo las vías fecal/oral u oral/oral.

Fuentes:
Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
Helico
Recomienda a un amigo Imprimir
Si te ha interesado este artículo, te recomendamos:
 Bacteria Acinetobacter baumannii
 La mortalidad por infecciones alimentarias es infravalorada
 Extirpación de amígdalas y vegetaciones
 Antibióticos en las infecciones del tracto respiratorio
 Cirugía de colon y recto, oxígeno e infecciones quirúrgicas
 Infecciones de transmisión sexual entre adolescentes


Coordinación de expertos | Adheridos al código ético HON (Health on the Net Foundation).
Dirección de contenidos: Profesor Cristóbal Pera
Contacta con nosotros  |  Colabora con nosotros


Viernes, 16 de Mayo del 2008

INFORMACIÓN FIABLE PARA UNA VIDA SANA Y SALUDABLE

Haz planetalandia tu página de inicio