Fumar pasivo y legislación sobre el tabaco en lugares públicos
En un artículo publicado online en el British Medical Journal, miembros de los Departamentos de Salud Pública y Asistencia Primaria de las Universidades de Dublín, Cork y National University of Ireland, llegan a la conclusión de que la ley introducida en la República de Irlanda el 29 de Marzo del 2004, que prohíbe fumar en lugares públicos cerrados, con algunas excepciones, protege significativamente del fumar pasivo al personal de hostelería que trabaja en bares y pubs.
La Ley de la República de Irlanda que declara a los lugares cerrados de trabajo libres del humo del tabaco ("smoke-free law") entró en vigor el 29 de Marzo del 2004, exige que en los lugares públicos cerrados se dispongan los signos de la prohibición y señala que la multa mínima por incumplir esta ley es de 3.000 libras. Son excepciones de esta ley las residencias privadas, las prisiones, las habitaciones de los hoteles, las residencias geriátricas y los hospitales psiquiátricos.
El objetivo de este trabajo ha sido comparar el fumar pasivo y el estado de salud del aparato respiratorio en el personal que trabaja en bares de la República de Irlanda y de Irlanda del Norte, tras la entrada en vigor de la legislación con la prohibición de fumar en lugares públicos cerrados en la República de Irlanda (prohibición no introducida en Irlanda del Norte, en la que sólo se aplica la exigencia de áreas para no fumadores).
Los participantes de Irlanda de Norte (tan similares en muchos aspectos con los de la República de Irlanda) fueron considerados como controles, en lo que los autores del trabajo entienden como un experimento natural para identificar los efectos de la ley.
Los participantes reclutados para este estudio han sido 329 personas que trabajaban en bares de la República de Irlanda (n=288) y de Irlanda del Norte (n= 44) en primer lugar para una evaluación realizada, como línea de de partida, en los 6 meses previos a la introducción de la ley (Septiembre 2003 a Marzo 2004). Posteriormente, 249 (76%) de los 329 participantes pudieron ser seguidos (después de la introducción de la ley) desde Septiembre 2004 a Marzo 2005, con el fin de evaluar los cambios producidos en la exposición al fumar pasivo en el lugar de trabajo y en los síntomas respiratorios. De estos, 158 eran no fumadores al comienzo y durante el seguimiento.
En todos los participantes se valoró la presencia y concentración de cotinina en la saliva, la información aportada por el participante acerca de su exposición al fumar pasivo y los síntomas respiratorios.
Los resultados han sido los siguientes: En el personal de los bares de la República de Irlanda, que no fumaba activamente, la concentración de cotinina en la saliva descendió en un 80% tras la implantación de la ley que prohibía fumar en lugares públicos, (desde 29.0 nanomoles a 5.1 nanomoles/l), en contraste con un descenso del 20% en el personal de los bares de Irlanda del Norte durante el mismo periodo (desde 25.3 nanomoles/l a 20.4 nanomales/l). La inesperada aunque mínima reducción en el personal de los bares de Irlanda del Norte puede ser debida a un detectado descenso en el negocio de los pubs.
Los cambios observados por los participantes en su exposición al fumar pasivo tras la ley son consistentes con los cambios en la concentración de la cotinina en la saliva. Los síntomas respiratorios disminuyeron significativamente en los participantes de la República de Irlanda pero no en los de Irlanda del Norte.
La conclusión de los autores es que la Ley de la República de Irlanda que prohíbe fumar en los lugares de trabajo ha protegido a uno de los grupos laborales más expuestos (personal de hostelería; pubs, bares, clubes nocturnos, hoteles y restaurantes), reduciendo su exposición al fumar pasivo. Esta reducción tiene consecuencias beneficiosas para el aparato respiratorio.
Estos hallazgos deben ser tenidos en cuenta por políticos y legisladores de otros países a la hora de considerar la naturaleza y la extensión de su legislación sobre la prohibición del fumar en los lugares de trabajo.
Fuente: British Medical Journal
|