Fragilidad de los ancianos obesos


En un artículo publicado en los Archives of Internal Medicine del 24 de Abril de 2006, miembros del Centro de Nutrición Humana y de la División de Geriatría de la Washington University School of Medicine, en St. Louis, MO. EEUU, se proponen evaluar (en un estudio aleatorizado y controlado) los efectos de un programa de pérdida de peso con dieta y actividad física regular sobre la composición corporal y la calidad de vida en ancianos obesos en estado de fragilidad.

La fragilidad se define como la disminución de la capacidad de una persona para realizar las actividades de la vida diaria, importantes tanto desde el punto de vista práctico y social, estado, que conduce a la pérdida de la independencia y a un incremento de la morbididad y mortalidad. La obesidad es una importante causa de fragilidad en los ancianos (mayores de 65 años).

Los autores examinaron a 40 ancianos (mayores de 65 años) obesos voluntarios para participar en el estudio, de los que finalmente escogieron a 27 que cumplían los criterios de fragilidad: 17 fueron asignados al grupo de tratamiento y 10 al grupo de control. El tratamiento consistía en 6 meses de sesiones semanales de terapia de la conducta, junto con ejercicios físicos 3 veces por semana.

La función física fue evaluada con medidas del estado de fragilidad corporal (Test de la capacidad física, el máximo consumo de oxígeno y un cuestionario sobre el estado funcional). También se valoraron la fuerza muscular, la marcha y las pruebas de equilibrio corporal; la composición corporal y la calidad de vida. El test de la capacidad física consta de las siete siguientes tareas:
- caminar en una distancia de 15 metros;
- colocarse y quitarse una bata con botones;
- coger una moneda del suelo;
- levantarse 5 veces del asiento de una silla que está a 40 cm del suelo;
- colocar en un estante un libro que pesa 3 kilos;
- subir un tramo de escalera;
- mantenerse de pie con ambos pies juntos, un pie parcialmente retrasado respecto al otro y un pie detrás del otro.
- Dos tareas adicionales son: subir y bajar 4 tramos de escalera y dar una vuelta de 360º.

Los resultados fueron los siguientes: El grupo de obesos ancianos y frágiles asignado a tratamiento perdió el 8,4% ± 5,6% del peso corporal, mientras que no hubo modificaciones en el peso del grupo de control. Comparado con el grupo de control, en el grupo tratado disminuyó la masa de grasa corporal, sin cambio en la masa corporal libre de grasa. El test de la capacidad física, el máximo consumo de oxígeno y la puntuación en el cuestionario del estado funcional mejoró en los individuos tratados, comparados con los individuos no tratados. El tratamiento también mejoró la fuerza muscular, la velocidad de la marcha y el tiempo que el individuo se mantiene de pie sobre una extremidad.

La conclusión es que la pérdida de peso moderada y el ejercicio mejoran las medidas subjetivas y objetivas de la función física así como el estado de fragilidad en los ancianos obesos. En consecuencia, la dieta y el ejercicio deben ser considerados como la primera línea de tratamiento en los ancianos obesos en estado de fragilidad.

Fuente: Archives of Internal Medicine

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Sabado, 11 de Octubre del 2008

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