Fracturas de la muñeca en niños y adolescentes
En un trabajo publicado en la revista Journal of American Medical Association (JAMA) del 17 de septiembre de 2003, miembros de la Clínica Mayo, de Rochester, llegan a la conclusión de que se ha producido en la población de esta ciudad, desde el año 1969, un incremento significativo de la incidencia de las fracturas del antebrazo, fundamentalmente de las cercanas a la muñeca, en niños y adolescentes, probablemente debido a una combinación de cambios en el estilo de vida, con actividades físicas más violentas, y hábitos dietéticos no saludables.
Los investigadores han analizado, en principio, el número de fracturas del antebrazo que han ocurrido en la población de Rochester, Minnesota, con menos de 35 años de edad, en los periodos comprendidos entre 1969-71, 1979-81, 1989-91 y 1999-2001.
En total se ha producido 1.458 fracturas de esta localización anatómica, lo que significa que el número de fracturas del antebrazo se ha incrementado en un 42%.
La incidencia de fracturas del antebrazo aumentó de 265 por 100.000 habitantes/ año entre 1969-71, a 469 por 100.000 habitantes /año entre 1999-2001, en su mayoría a causa del incremento del número de estas fracturas en individuos menores de 20 años.
En el periodo comprendido entre 1999-2001 fueron las niñas entre 8 y 11 años y los niños entre 11 y 14 años los que sufrieron el mayor número de fracturas, si se comparan con otros grupos de edades. Los niños con 12 años de edad presentaron la tasa más elevada de fracturas con 1,536 fracturas por 100.000 individuos por año.
En lo que se refiere a las causas de este elevado número de fracturas del antebrazo distal (muñeca) en la adolescencia, los autores del artículo encuentran que la incidencia de estas fracturas casi se dobla cuando se relaciona con las actividades físicas recreativas (fútbol, beisbol, patinaje,etc.).
Por otra parte, el Dr. Sundeep Khosla, primer firmante del trabajo, considera que estos hallazgos, aunque no explican porqué se incrementa la incidencia de estas fracturas en la adolescencia; no obstante, los datos obtenidos plantean la posibilidad de que la aceleración del normal desarrollo esquelético durante la pubertad, en los adolescentes de nuestros días, pueda estar interferido por el estilo de vida y los hábitos dietéticos, con factores tales como el excesivo consumo de bebidas gaseosas ("soft drinks") y la disminución en el consumo de leche y del consiguiente aporte de calcio (el consumo recomendado de calcio en la adolescencia es de 1.300 mg/ día), así como en las nuevas y, en ocasiones, más violentas actividades físicas de sus estilos de vida.
Fuente: JAMA
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