Feromonas y sexualidad

En Mayo del 2005, Ivanka Savic y colaboradores, del Departamento de Neurociencias del Karolisnka University Hospital y del Centro de Problemas relacionados con el Género del Karolisnka Institute, Estocolmo, publicaron en la revista Proceedings of the National Institute of Sciencies, EEUU, un artículo en el que demostraban que el cerebro del hombre homosexual reacciona, ante el olor de las presuntas feromonas sexuales, de forma diferente al cerebro del hombre heterosexual.

Ahora, al cabo de un año, y en el número de Mayo del 2006 de la misma revista, Ivanka Savic presenta nuevos hallazgos en esta línea de investigación en los que demuestra que el cerebro de las mujeres lesbianas reacciona frente al olor de las feromonas sexuales de manera diferente que el cerebro de las mujeres heterosexuales.

Una feromona es cualquier sustancia química producida por un organismo vivo que transmite un mensaje a otros miembros de su misma especie. Hay feromonas de alarma, feromonas que marcan el camino a seguir y feromonas sexuales. Su función en los insectos ha sido muy bien estudiada. En los mamíferos y en los reptiles las feromonas son detectadas por el denominado órgano vomeronasal, llamado también órgano de Jacobson, que se encuentra situado entre la nariz y la cavidad oral; desde allí la señal es transferida al hipotálamo siguiendo el camino del nervio olfatorio accesorio.

La existencia de esta vía de transmisión hasta el hipotálamo había sido cuestionada en el ser humano, aunque recientes observaciones sugieren que este tipo de transmisión química no puede ser descartada.

Dos son las presuntas feromonas sexuales humanas: la AND (masculina) y la EST (femenina). En unos experimentos previos realizados con estas feromonas (que forman parte del artículo publicado en el año 2005), Ivanka Savic pudo demostrar (utilizando la tecnología PET como escaner cerebral), que la AND (feromona masculina), que es un derivado químico de la testosterona, que se detecta en mucha mayor concentración en el sudor masculino que en el femenino, activa la parte anterior del hipotálamo cerebral en las mujeres heterosexuales, mientras que en el hombre hereterosexual sólo activa la región cerebral relacionada con los olores ordinarios. (El hipotálamo es una región de la porción central del cerebro que controla la conducta sexual, a través de la glándula pituitaria o hipófisis, que es la que gobierna, a modo de director de orquesta, el equilibrio hormonal del organismo).

Por otro lado, la EST (feromona femenina), una sustancia de tipo estrogénico que se encuentra en la orina de la mujer embarazada, activa el hipotálamo en los hombres heterosexuales y la región cerebral relacionada con los olores ordinarios en las mujeres heterosexuales.

En ese mismo trabajo del año 2005, que ha servido de base al trabajo recién publicado en el 2006, el grupo de Ivanka Savic pudo demostrar que los hombres homosexuales respondían a las dos feromonas de las misma manera que las mujeres heterosexuales, y de manera distinta a como sucede en los hombres heterosexuales, es decir: la feromona masculina AND activa el hipotálamo en los hombres homosexuales, mientras que la feromona femenina EST sólo activa la región correspondiente a los olores ordinarios.

En este segundo trabajo de investigación, Savic y sus colaboradores examinan en 12 mujeres lesbianas la respuesta cerebral ante las dos presuntas feromonas sexuales AND y EST, mediante la tecnología para el diagnóstico por imágenes funcionales conocida con las siglas PET (por tomografía cerebral con emisión de positrones).

Los resultados han sido que el cerebro de las mujeres lesbianas responden de manera similar a las dos feromonas AND y EST, aunque más parecida a lo que sucede en el hombre heterosexual que en la mujer heterosexual: Las mujeres lesbianas procesan la feromona masculina AND, como los hombres heterosexuales, en la región cerebral para los olores ordinarios, mientras que cuando huelen la feromona femenina EST comparten parcialmente la activación de la parte anterior del hipotálamo, tal como sucede en los hombres heterosexuales.

Estas diferencias en el comportamiento cerebral de hombres y mujeres homosexuales sugieren que la sexualidad femenina es muy diferente de la masculina. Es decir, que la analogía entre el hombre homosexual y la mujer lesbiana es imperfecta.

Savic admite que son necesarios estudios con una población de lesbianas más amplia para confirmar los resultados.

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Sabado, 17 de Mayo del 2008

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