Extirpación de amígdalas y vegetaciones
En un artículo publicado online en el número correspondiente al 10 de septiembre de 2004 del British Medical Journal, Birgit K van Staaij y colaboradores, del University Medical Center de Utrecht, Holanda, llegan a la conclusión de que la práctica de la amigdalectomía (extirpación de las amígdalas) combinada con la adenoidectomía (extirpación de vegetaciones adenoideas), en niños con síntomas moderados de infección de la nasofaringe, o de hipertrofia adenotonsilar (de las amígdalas y del tejido adenoide circundante) aporta muy poco beneficio cuando se compara con los resultados en niños a los que solamente se vigila clínicamente la evolución del proceso.
En un estudio multicéntrico [21 hospitales generales y 3 centros universitarios], aleatorizado y controlado, participaron 300 niños entre 2 y 8 años de edad. Los otorrinolaringólogos de estos hospitales cumplimentaron un cuestionario de todos sus pacientes con indicaciones de amigdalectomía/ adenoidectomía de acuerdo con la práctica médica actual.
Se les pidió que hicieran constar la indicación que ellos consideraban más importante para esta intervención quirúrgica: infecciones recurrentes de la nasofatinge [3 o más al año] u otras indicaciones tales como problemas obstructivos durante el sueño o infecciones respiratorias altas recurrentes.
Se excluyeron los niños con una historia de 7 o más episodios de infecciones de la nasofaringe en el último año, con 5 o más en cada uno de los dos previos años, o con 3 o más en cada uno de los 3 previos años, y los niños con sospecha de apnea obstructiva durante el sueño.
Los niños cuyos padres dieron el consentimiento informado fueron asignados aleatoriamente a la práctica de la amigdalectomía con adeonoidectomía [151] dentro de 6 semanas o a la observación clínica atenta [149]. La media de seguimiento fue de 22.0 meses en el grupo operado y de 22.4 meses en el grupo observado.
Durante los primeros 6 meses de seguimiento la incidencia de episodios de fiebre fue significativamente más baja en el grupo operado que en el grupo observado, pero fue la misma desde los 6 meses a los 24 meses.
El sueño y las dificultades para ingerir alimentos sólidos mejoraron más inicialmente en los niños del grupo operado, pero al cabo de 24 meses las diferencias habían desaparecido. La reducción de los problemas en los primeros 6 meses puede explicar porqué los padres y los médicos están generalmente satisfechos con la amigdalectomía más adecoidectomía.
En conclusión, la amigdalectomía más adenoidectomía cuando es indicada en el tratamiento de síntomas moderados de infección de la nasofaringe o hipertrofia amigdalar y adenoidea aporta escaso beneficio clínico al compararla con la simple observación atenta de la evolución .
La cirugía reduce marginalmente el número de episodios de fiebre, de infecciones de la nasofaringe y de infecciones respiratorias altas, por año.
Los efectos de la intervención quirúrgica son más pronunciados en los niños que han sufrido de 3 a 6 infecciones nasofaríngeas en el año previo a su inclusión en el ensayo clínico que en los que sólo han presenatdo de ninguno a 2 episodios de infección.
No se han encontrado diferencias clìnicas relevantes en lo que se refiere a la calidad de vida relacionada con la salud.
Fuente: British Medical Jounal
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