Exploración del fondo del ojo en pacientes con hipertensión
En un artículo publicado en el British Medical Journal del 8 de Julio de 2005, miembros de los departamentos de Medicina Interna y de Oftalmología del Academic Medical Centre de Ámsterdam, Holanda, se proponen evaluar si la exploración del fondo del ojo ( funduscopia o oftalmoscopia ) en el tratamiento de los pacientes con hipertensión arterial, realizada "por sistema", supone un valor adicional a las medidas aplicadas para el seguimiento y tratamiento de estos pacientes.
Los autores han realizado una revisión sistemática de adultos, con 19 años o más, diagnosticados de retinopatía hipertensiva, recogidos de artículos publicados en la literatura médica desde el año 1990.
Los autores utilizan el término retinopatía hipertensiva para describir todas las alteraciones que se producen y se observan en la retina como consecuencia de una hipertensión arterial. Estas alteraciones han sido clasificadas en Grados de I a IV, desde el año 1939:
- GRADO I: Leve a moderado estrechamiento de las pequeñas arterias de la retina
- GRADO II: Moderado a grave estrechamiento de las pequeñas arterias de la retina
- GRADO III: Exudados bilaterales en la retina o hemorragias en forma de llama
- GRADO IV: Edema bilateral del nervio óptico.
De un total de 2.869 artículos recolectados, después de un análisis detenido, sólo 18 fueron seleccionados para esta revisión sobre las posibles relaciones entre retinopatía hipertensiva y presión arterial, hipertrofia del ventrículo izquierdo y riesgo de enfermedad cardiovascular (infarto de miocardio, ictus y muerte de causa cardiovascular).
Tras el análisis estadístico de este material, los autores llegan a la conclusión de que la introducción de la exploración del fondo de ojo (funduscopia) realizada "por sistema" en el programa de tratamiento de los pacientes con hipertensión arterial es de valor limitado.
La retinopatía hipertensiva no es común en los pacientes con hipertensión arterial, por lo que una exploración del fondo del ojo no puede determinar, de manera fiable, si un paciente tiene o no hipertensión arterial. No obstante, se ha demostrado una asociación, significativa y consistente, entre una situación urgente relacionada con la hipertensión arterial, como el ictus cerebral, y la retinopatía hipertensiva.
Fuente:
British Medical Journal
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