Un estudio sobre teléfonos móviles y tumores cerebrales descarta, por ahora, esa relación
Un estudio retrospectivo sobre la hipotética relación entre teléfonos móviles y tumores cerebrales, publicado (a causa de su interés público) en la edición electrónica de la revista New England Journal of Medicine el 19 de Diciembre del 2000 (antes su aparición impresa de 11 de enero del 2001), llega a la conclusión de que " los datos obtenidos no apoyan la hipótesis de que el uso de los teléfonos móviles celulares pueden originar tumores cerebrales, aunque estos datos no son suficientes para evaluar los riesgos a largo plazo entre los que utilizan con bastante frecuencia estos teléfonos y durante periodos en los que la hipotética inducción podría ser potencialmente larga."
Los teléfonos móviles fueron introducidos en el mercado de los EE.UU. en el año 1984 y su uso se ha extendido progresivamente hasta alcanzar, al principio del año 2000, la cifra de 92 millones de usuarios, cifra que se estima llega a los 500 millones en todo el mundo.
La preocupación acerca de los posibles efectos nocivos para la salud de los teléfonos móviles se ha centrado en el hipotético papel inductor carcinogénico sobre el tejido cerebral de las microondas de baja intensidad transmitidas por las antenas de estos teléfonos.
No obstante, se acepta, por lo general, que el grado de calentamiento del tejido cerebral causado por estas microondas es irrelevante y que cualquier hipotético efecto carcinogénico sobre el cerebro habría de ser mediado por un mecanismo no-térmico, cuya naturaleza y existencia sigue siendo motivo de especulación.
El estudio retrospectivo, cumplido entre 1994 y 1998, ha sido realizado sobre 782 pacientes con tumores cerebrales reclutados en hospitales de Phoenix (Arizona), Boston (Massachussets) y Pittsburgh (Pensilvania), los cuales han sido comparados con un grupo control de 799 pacientes admitidos en los mismos hospitales a causa de una serie de afecciones no malignas.
El análisis no ha demostrado que los riesgos sean más elevados entre las personas que habían utilizado teléfonos móviles 60 o más minutos al día o de forma regular durante 5 o más años.
Los tumores tampoco ocurrieron con más frecuencia en el lado de la cabeza en el que habitualmente es apoyado el teléfono en aquellos pacientes diagnosticados de tumores cerebrales que habían utilizado el teléfono de manera regular, al menos durante 6 meses antes de dicho diagnóstico.
Los autores (Peter D. Inskip y nueve firmantes) llegan a la conclusión de que " los resultados no apoyan la preocupación de que algunos de los tumores cerebrales diagnosticados en los Estados Unidos durante la década los años 90 del pasado siglo hayan sido causados por el uso de los teléfonos móviles."
No obstante, teniendo en cuenta que la enorme extensión del uso del teléfono móvil es un fenómeno reciente, así como los cambios que se van produciendo en la tecnología celular, los autores opinan que sus hallazgos deben ser considerados como una valoración del riesgo realizada en una fase precoz del uso de esta tecnología.
Fuente: The New England Journal of Medicine
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