¿Es eficaz y segura la dieta Atkins para tratar la obesidad?


La dieta convencional para el tratamiento del sobrepeso y de la obesidad recomendada por las sociedades médicas más prestigiosas es una dieta rica en hidratos de carbono, escasa en grasa y baja en calorías.

Junto a la dieta convencional, las dietas que limitan los hidratos de carbono sin restricción en proteínas y grasas han llegado a ser muy populares en los EE.UU. y muchos de los libros best-sellers sobre dietas siguen esta pauta nada convencional.

La dieta del Dr. Atkins, originalmente dada a conocer en el año 1973 y posteriormente en 1992 y 2002, es la más popular de las dietas con restricción de hidratos de carbono; más de 10 millones de copias del libro New Diet Revolution han sido vendidas.

A pesar de su popularidad, hasta ahora no se habían realizado estudios controlados y aleatorizados para evaluar la eficacia de la dieta Atkins. Datos procedentes de estudios no controlados y a corto plazo indicaban que la dieta Atkins induce pérdidas de peso del 8,3% al cabo de 8 semanas y del 10,3 % después de 24 semanas.

En el primer estudio publicado en el NEJM, dirigido por Gary Foster, y multicéntricamente realizado en las Universidades de Pensilvania (Filadelfia), Colorado (Denver) y Washington (St Louis), 63 individuos obesos (43 mujeres y 20 hombres) fueron aleatoriamente asignados a una dieta baja en hidratos de carbono y rica en proteínas y en grasas (33 individuos) o bien a una dieta convencional baja en calorías, rica en hidratos de carbono y baja en contenido de grasas (30 individuos).

En la dieta baja en hidratos de carbono, durante las dos primeras semanas la aportación diaria de hidratos de carbono se limitaba a 20 gramos, y a partir de ese inicio la cuantía de los hidratos de carbono era gradualmente incrementada hasta que se conseguía estabilizar el peso deseado.

En la dieta convencional baja en calorías (1200 a 1500 kcal por día en la mujer y 1500 a 1800 kcal por día en el hombre), el 60% de las calorías procedían de los hidratos de carbono, el 25% de las grasas y el 15% de las proteínas.

La conclusión de este primer estudio es que la dieta de Atkins, baja en hidratos de carbono y rica en proteínas y grasas, provoca una pérdida de peso mayor (diferencia aproximada del 4%) que la dieta convencional durante los 6 primeros meses, pero que la diferencia entre las dos dietas no es significativa al cabo de un año.

La dieta de Atkins se asocia también con una mayor mejoría en algunos de los factores de riesgo de la enfermedad coronaria (por ejemplo, el aumento del colesterol HLD y el descenso de la concentración de triglicéridos fue mayor en el grupo qe siguió la dieta de Atkins.

Por otra parte, la adherencia de los participantes a las dietas en este estudio ha sido pobre (fueron los propios participantes los que se autocontrolaron el cumplimiento de la dieta), por lo que el número de los que la abandonaron fue elevado en los dos grupos. Para los autores de este primer estudio, son necesarios estudios más amplios y de mayor duración para determinar su seguridad y su eficacia.

En el segundo estudio, realizado por otro grupo, dirigido por F. Samaha, en la Universidad de Pensilvania, 132 individuos obesos, con un indice de masa corporal de 45 y con una elevada prevalencia de diabetes (39%) fueron aleaatoriamente asignados a una dieta baja en hidratos de carbono (dieta de Atkins) o a una dieta baja en grasas y en calorías.

Setenta y nueve individuos completaron el estudio durante 6 meses y los resultados demuestran que los individuos del grupo de la dieta baja en hidratos de carbono (dieta de Atkins) pierden más peso que los de la dieta baja en grasas y en calorías, con mayores descensos en los niveles de triglicéridos.

Para los autores, estos hallazgos deben ser interpretados con precaución dada la pequeña magnitud de la diferencia en la pérdida de peso en estos sujetos muy obesos y la corta duración del estudio. En consecuencia,los autores concluyen que son necesarios futuros estudios para evaluar las consecuencias cardiovasculares a largo plazo, antes que la dieta de Atkins pueda ser recomendada.

En un importante editorial publicado en el mismo número del New England Journal of Medicine, titulado Dieta, Obesidad y Riesgo Cardiovascular, se concluye, después del análisis de los dos publicaciones, que la receta para una efectiva pérdida de peso sigue siendo una combinación de motivación, actividad física y restricción calórica; el mantenimiento de la pérdida de peso conseguida es un equilibrio entre aporte calórico y actividad física, a lo largo de la vida.

Hasta que se disponga de nuevas evidencias en lo que se refiere a los beneficios a largo plazo de la dieta de Atkins, los médicos deben continuar recomendando un estilo de vida saludable que incluya activida física realizada de forma regular y una dieta equilibrada (amplia variedad de alimentos que incluya frutas y verduras, cereales no refinados, legumbres, carnes blancas y pescado) en la que la el aporte total de grasa no sobrepase el 30% de número total de calorías y el aporte total de grasa saturada y ácidos grasos "trans" se mantenga por debajo del 10% del total de calorías de la dieta.

Fuente: New England Journal of Medicine

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Domingo, 12 de Octubre del 2008

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