El riesgo de rotura del útero en el parto


En un artículo publicado en el New England Journal of Medicine del 5 de julio de 2001, un grupo multidisciplinario de la Universidad de Washington, en Seattle, liderado por Mona Lydon-Rochelle , presenta los resultados de un estudio retrospectivo sobre una población total de 20.095 mujeres que entre 1987 y 1996 dieron a luz un primer hijo en todos los hospitales del Estado de Washington y, posteriormente, a un segundo hijo.

En esta extensa población se valoró el riesgo de rotura del útero en tres grupos de mujeres: en las mujeres que tras la primera cesárea dieron a luz un segundo hijo mediante partos espontáneos, en las que lo hicieron por partos inducidos con la administración de prostaglandinas y en aquellas en las que la inducción (provocación) del parto se hizo por otros medios.

Estos tres grupos fueron comparados con el grupo constituido por aquellas mujeres que, tras la primera cesárea continuaron dando a luz mediante sucesivas cesáreas electivas.

Los resultados fueron los siguientes: una rotura del útero ocurrió en la proporción de 1,6 por 1000 en las mujeres con cesáreas repetidas sin parto vaginal; de 5,2 por 1000 en las mujeres que dieron a luz mediante parto espontáneo; de 7,7 por 1000 en las mujeres en las que el parto fue inducido con la administración de prostaglandinas.

Estos datos sugieren, según los autores, que la inducción del parto aumenta el riesgo de rotura uterina entre las mujeres que la primera vez que dieron a luz lo hicieron a través de una cesárea, y que el parto inducido por prostaglandinas es el provoca un mayor riesgo relativo.

Un editorial firmado, por Michael F. Greeene, del Massachusetts General Hospital, de Boston, en el mismo número del New England Journal of Medicine, termina casi textualmente con la siguiente opinión: " Si una mujer que (tras haber dado a luz mediante una cesárea a su primer hijo) se plantea para el siguiente hijo el parto por vía vaginal, pregunta a su médico: ¿Doctor, qué es lo más seguro para mi hijo?, teniendo en cuenta los hallazgos de Linding-Rochelle y su grupo de la Universidad de Washington, Seattle, mi respuesta inequívoca es: volver a practicar electivamente una cesárea".

Fuente: New England Journal of Medicine

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Miercoles, 8 de Octubre del 2008

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