El proceso biológico de la nutrición
El propósito de la nutrición es captar, primero, y asimilar, después, mediante las necesarias transformaciones químicas de los productos captados (transformaciones que se incluyen en el complejo proceso del metabolismo orgánico), los materiales necesarios para la construcción, el mantenimiento y la reparación de los tejidos, actividades que conllevan el gasto de energía, la cual es utilizada en las células para llevar a cabo actividades electroquímicas, mecánicas y de síntesis.
En los mamíferos la energía se produce, en su mayor parte, a través de la oxidación de materiales, conocidos como sustratos.
Las etapas básicas y sucesivas de la nutrición son conocidas como digestión, absorción, asimilación y excreción.
En los animales de estructura muy desarrollada en la escala zoológica, la digestión va precedida de la masticación y la deglución, mientras que la excreción se efectúa por varias vías: heces, orina y, en menor grado, espiración y perspiración.
La figura A representa conceptualmente el proceso de la nutrición humana, con la vía natural de la introducción de los alimentos (ingestión) en el tubo digestivo, para seguir, después, las sucesivas secuencias que le llevarán, a través de la absorción intestinal, al sistema circulatorio y a la interfase entre este sistema y la masa celular total. Se incluyen también en la citada figura las dos vías de excreción más representativas.
La figura B señala, sobre un esquema corporal, los segmentos del tubo digestivo en los que se produce la absorción de los diversos nutrientes, derivados de la previa digestión de los alimentos ingeridos.
Fuente: Cristóbal Pera, "Fundamentos biológicos de la Cirugía", 2ª edición, Massons Ed., Barcelona
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