Había sido sugerido, tras estudios experimentales previos, que el agua consumida como parte integrante de una preparación culinaria (caldos, sopas, cremas...), al estimular la sensación de saciedad, disminuiría el aporte alimentario de la dieta, con lo que podría prevenir el sobrepeso y la obesidad, mientras que este efecto no podría esperarse si el agua es consumida sola o incluida en cualquier tipo de bebida.
La asociación entre la cuantía del consumo de agua integrada en los propios alimentos ingeridos, y una posible prevención de la obesidad, parece confirmarse con los resultados de una investigación realizada por miembros de la Universidad de Tokio en una población de 1.136 mujeres japonesas con edades comprendidas entre los 18 y 22 años.
En las participantes se evaluó el aporte de agua integrada en los diversos platos consumidos y el agua consumida sola o integrante de bebidas, y se relacionaron estos aportes de agua con el índice de la masa corporal y la circunferencia de la cintura como medidas del sobrepeso y la obesidad.
El resultado ha sido que, en las mujeres participantes en el estudio, se halló una asociación negativa entre el aporte del agua integrada en los alimentos cocinados y el índice de la masa corporal y la circunferencia de la cintura, es decir, a mayor aporte de agua integrada en la comida mayor disminución del índice de la masa corporal y también la circunferencia de la cintura.
Esta asociación negativa no se demuestra cuando se trata del agua bebida sola o con diversos tipos de bebidas.
Fuente: Nutrition