La prevención de la obesidad en niños y adolescentes depende más de la actividad física deportiva que de la restricción del aporte calórico en la dieta. Ésta es la conclusión a la que llegaron un grupo de investigadores del Medical College de Georgia (EEUU) en un artículo publicado el año 2007 en la revista The Internacional Journal of Obesity y que ahora confirma uno de sus autores en un comentario publicado en la revista Obesity.
El mensaje es que el planteamiento aplicado para prevenir la obesidad en los adultos, basado en la restricción de las calorías de la dieta y la adición de alguna actividad física, en forma de ejercicio físico moderado, como caminar a paso vivo, no es aplicable en la prevención de la obesidad en niños y adolescentes.
El trabajo publicado en el año 2007 fue realizado en una población de 661 adolescentes en los que se medía el porcentaje de grasa total en el cuerpo y el tejido adiposo depositado alrededor de las vísceras, relacionando estas medidas con la actividad física y el aporte de calorías en la dieta.
Para su sorpresa, los investigadores de Georgia encontraron que el porcentaje de grasa corporal total se relacionaba con la restricción en el aporte de calorías en la dieta y con la actividad física vigorosa realizada en la práctica de un deporte, pero no con la actividad física moderada, como caminar, tal como se aconseja en los adultos. Los niveles más bajos de grasa corporal se hallaron en los que practicaban deportes, pero no en aquellos adolescentes en los que la su actividad física era moderada.
Los adolescentes muy activos físicamente tendían a ingerir en la dieta más calorías, y sin embargo acumulaban menos grasa que los adolescentes inactivos.
Estos resultados sugieren que los adolescentes, en claro periodo biológico de crecimiento, necesitan un balance positivo de calorías en su dieta que les provea de los nutrientes necesarios para este crecimiento. Algunos de los nutrientes ingeridos son destinados a los tejidos no grasos (huesos y músculos) y otros al tejido graso.
La actividad física vigorosa, la deportiva, reduce la cantidad de grasa corporal al tiempo que incrementa la masa corporal libre de grasa, ya que estimula el desarrollo de huesos y músculos.
Las dietas ricas en nutrientes son las apropiadas para niños y adolescentes debido a que éstos necesitan ingerir los nutrientes necesarios para el desarrollo de músculos y huesos, siempre que este aporte de energía se conjugue con una actividad deportiva.
En la prevención de la obesidad de niños y adolescentes el limitar el aporte de calorías en sus dietas es una decisión contraria a las necesidades biológicas de un cuerpo en construcción.
Fuente: Obesity