Los efectos del alcohol al volante, más duraderos de lo que se pensaba


En un trabajo publicado en la revista Alcoholism, Clinical & Experimental Research en su número del mes de mayo de 2003, miembros del Departamento de Psicología y Psiquiatría de la McGill University (Montreal, Canadá) llegan a la conclusión de que la intoxicación aguda con el alcohol afecta negativamente a la función cognitiva, pero que esta afectación es diferente en la fase ascendente del nivel de la alcoholemia cuando se compara con la que ocurre en la fase descendente.

El hallazgo novedoso de este trabajo es que la valoración espacial del conductor se encuentra más afectada en la fase descendente de la curva de alcoholemia, normalmente de más larga duración, que en la fase ascendente.

La importante consecuencia de este hallazgo es que los efectos negativos de la intoxicación alcohólica duran bastante más tiempo de lo que hasta ahora se pensaba, a expensas de la fase descendente de la curva de la alcoholemia.

Aunque el alcohol es considerado generalmente como una sustancia depresora, los efectos de la ingestión de alcohol siguen una trayectoria bifásica con diferentes efectos farmacológicos en la curva ascendente de la alcoholemia cuando se comparan con los efectos en la curva descendente.

En estudios previos se había llegado a la conclusión de que el detrimento de la función cognitiva se corrrespondía con la curva ascendente de la alcoholemia, afectando al razonamiento abstracto, a la atención y a la memoria inmediata, todo ello asociado con un aumento de la agresividad interpersonal. En estos estudios previos se señalaba también que estas alteraciones de la función cerebral mejoraban significativamente en la fase descendente de la curva de alcoholemia.

Los autores han valorado específicamente la compleja función cognitiva conocida como "executive cognitive function" (función cognitiva ejecutiva o ECF), un concepto que incluye habilidades tales como la planificación, el razonamiento abstracto y la capacidad de autogobernar la propia conducta.

En este estudio se examinan los efectos de la intoxicación alcohólica sobre la ECF no sólo en la curva ascendente de la alcoholemia, sino también en la curva descendente.

La hipótesis de los autores es que los individuos con intoxicación alcohólica aguda se comportarían peor, desde el punto de vista de la función cognitiva conocida como ECF, que los individuos a los que se administra un placebo, no solo en la curva ascendente sino también en la curva descendente de la alcoholemia.

Participaron en el estudio 41 estudiantes universitarios varones, de al menos 18 años de edad, "bebedores sociales", no alcohólicos (consumen alcohol al menos una vez a la semana y han ingerido dosis intoxicantes de alcohol al menos dos veces en los seis meses previos al comienzo del estudio).

La ECF fue medida utilizando un programa informático que contiene seis tareas. Los participantes fueron aleatoriamente preasignados: 21 estudiantes recibieron 1,32 ml de alcohol al 95% por kilogramo de peso corporal, mezclado con zumo de naranja en una proporción de 7:1 (grupo intoxicado con alcohol) y los restantes 20 alumnos recibieron un placebo (grupo placebo); a su vez, los participantes se dividían aleatoriamente entre aquellos en los que se medía el alcohol en la fase ascendente (AAL) o en los que se hacía en la fase descendente de la curva (DAL).

En primer lugar, los resultados de este estudio apoyan previos hallazgos de que el consumo de alcohol tiene efectos negativos sobre el proceso cognitivo humano, incluyendo la denominada "función cognitiva ejecutiva" (ECF), dado que los participantes intoxicados con alcohol se comportaron significativamente peor que los controles en dos de los seis test de que consta la evaluación del ECF.

Sin embargo, la primera hipótesis (los participantes valorados en la curva ascendente de la alcoholemia se comportan peor en los tests de la ECF que los participantes que son evaluados en la curva descendente) no ha sido confirmada.

Los hallazgos de este trabajo entran en conflicto con las investigaciones previas sobre los efectos diferenciales de la intoxicación alcohólica en los dos tramos de la curva de alcoholemia, que demostraban efectos negativos sobre la fución cognitiva en la curva ascendente y no en la curva descendente de la alcoholemia.

La segunda hipótesis (los participantes evaluados en la curva descendente del grupo intoxicado expresarían más sensaciones de sedación y depresión, mientras que los participantes en el grupo de la curva ascendente comunicarían más sensaciones de euforia y excitación) tampoco ha sido confirmada.

Al considerar los hallazgos de este estudio (los participantes que fueron valorados en la curva descendente de la intoxicación se comportaban significativamente peor en la función de asociación espacial ("Adquired Spatial Association Task o ASAT"), que es una medida de la función de la corteza prefrontal derecha, que los participantes que fueron valorados en la curva ascendente de la alcoholemia) se puede especular que la intoxicaxión aguda alcohólica tiene un efecto más profundo y más grave sobre la corteza prefontal derecha que sobre la izquierda.

En conclusión, este estudio apoya la tesis del efecto negativo de la intoxicación alcohólica aguda sobre la "función cognitiva ejecutiva" (ECF), pero demuestra además una diferencia en la función cognitiva cuando se valora en la curva descendente comparada con la curva ascendente de la alcoholemia.

El hallazgo de que el aprendizaje espacial está más afectado en la curva descendente que en la curva ascendente de la alcoholemia es nuevo. La afectación del juicio de asociación espacial precisamente en la curva descendente de la alcoholemia, que normalmente dura más tiempo que la curva ascendente, tendría importantes consecuencias para muchas conductas afectadas por la intoxicación alcohólica aguda, de modo especial en los conductores que han bebido, dado que las consecuencias negativas de la intoxicación durarían más tiempo del habitualmente previsto.

El primer firmante del trabajo, Robert Pihl, de la McGill University afirma: "los conductores que creen que deben esperar unas dos horas para conducir después de haber bebido alcohol, pueden necesitar una espera de seis horas."(....) " El conductor que está a punto de alcanzar el estado sobrio puede ser tan peligroso o más, que el conductor que acaba de beber".
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Sabado, 26 de Julio del 2008

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