Dormir poco, en varones jóvenes y sanos, aumenta el hambre y el apetito
En una breve comunicación publicada en el Annals of Internal Medicine del 7 de Diciembre de 2004, investigadores del Laboratorio de Fisiología de la Universidad libre de Bruselas y del Departamento de Medicina de la Universidad de Chicago, se plantean estudiar si la disminución de las horas de sueño, una conducta hoy prevalente, altera la regulación del apetito.
El estudio aleatorizado ha sido realizado en el Clinical Research Center (Centro de Investigación Clínica) de la Universidad de Chicago, en 12 varones sanos (edad media 22 años) con un índice de la masa corporal de 23.6 ± 2.0 Kg/m2 .
Se determinaron los perfiles diarios de los niveles en el plasma de las hormonas leptina y ghrelin, y se evaluaron las sensaciones subjetivas de hambre y apetito.
Se programaron 2 días de restricción de sueño y 2 días de extensión del sueño bajo condiciones controladas en cuanto al aporte de calorías y a la actividad física.
Los resultados fueron que la restricción del sueño se asociaba con una reducción de la hormona leptina, que funciona como generadora de anorexia, frente a una elevación de los valores del factor ghrelin, que funciona como generador del apetito, de manera especial para los alimentos ricos en calorías y con elevado contenido en hidratos de carbono.
A pesar de las limitaciones metodológicas de este estudio, la conclusión de los autores es que la restricción del sueño en varones, jóvenes y sanos, se asocia con un descenso de los niveles de la leptina y un incremento del ghrelin, lo que determina probablemente el aumento del hambre y del apetito.
Fuente: Annals of Internal Medicine
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