En un artículo publicado en Abril de 2008 en la revista Proceedings of the Royal Society of Biological Sciences, miembros de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Exeter y del Departamento de Zoología e Instituto de Salud Pública de la Universidad de Oxford (Reino Unido), se proponen determinar si el sexo del feto se asocia con las características de la dieta que consumía la madre alrededor del momento de la concepción.
Los autores han utilizado datos procedentes de 740 mujeres británicas, reclutadas en un hospital general de distrito del sur de Inglaterra, durante su primera visita prenatal a una clínica obstétrica al comienzo de la gestación (aproximadamente a las 14 semanas de gestación).
Estas 740 mujeres mantuvieron un diario prospectivo de su dieta desde el comienzo de su embarazo. De estas mujeres, 721 facilitaron información retrospectiva de su dieta habitual durante el año previo a la concepción (datos “pre-concepción”) y 661 informaron de su dieta habitual durante la gestación hasta aproximadamente los 28 semanas (datos sobre la gestación ya avanzada). Las mujeres no conocían el sexo de su feto cuando rellenaron los cuestionarios de los que se extrajo la información sobre su dieta.
Los resultados fueron los siguientes: el 56% de las mujeres que consumieron, alrededor de la concepción, dietas con el más elevado contenido en calorías dieron a luz niños, en comparación con sólo el 45% de niños en aquellas mujeres que consumieron, alrededor de la concepción, dietas con el más bajo contenido en calorías.
El contenido en calorías de la dieta durante el embarazo no se relaciona con el sexo del feto.
Las conclusiones de los autores son: El sexo fetal se asocia con las características de la dieta consumida de la madre cuando se produce la concepción. Si la dieta es rica en calorías se incrementa la probabilidad de que la madre conciba un feto del sexo masculino.
Las predominantes costumbres dietéticas actuales, en los países industrializados, en las que priman las dietas hipocalóricas en la mujer, podrían explicar el lento declive del número de nacimientos de hijos varones.