La diabetes tipo 2 en los niños
Hasta ahora se admitía que la diabetes tipo 1 (la que necesita inyecciones de insulina para su tratamiento, ya que el organismo no la fabrica en cantidad suficiente para utilizar la glucosa) sólo la padecían los niños, mientras que la diabetes tipo 2 (forma en la que el organismo no responde normalmente a la insulina, por lo que necesita para su tratamiento de dieta apropiada, medicación oral y, a veces, inyecciones de insulina) correspondía a los adultos, con gran frecuencia asociada a la obesidad.
Sin embargo, el incremento de la inactividad física y de la obesidad en los niños en los Estados Unidos, ha propiciado que actualmente se descubran muchos niños con diabetes tipo 2, por lo que, según los autores de un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 26 de septiembre de 2001, la distinción entre diabetes tipo 1 como diabetes de comienzo juvenil y la diabetes tipo 2 como forma que comienza en la edad adulta es inadecuada.
La diabetes tipo 1 es causada por la destrucción, a través de un mecanismo autoinmunitario de las células del páncreas - las denominadas células beta- productoras de insulina, por lo que el resultado es un déficit absoluto de esta hormona, indispensable para la utilización de la glucosa.
Por el contrario, en la diabetes tipo 2 existe una deficiencia relativa de insulina en el contexto de una resistencia de los tejidos orgánicos periféricos a la acción de la insulina, asociada a un incremento de la producción hepática de glucosa.
La prevención de la diabetes tipo 2 exige:
a) Mantener el peso corporal dentro de los limites normales para su edad;
b) Una dieta pobre en grasa y rica en vegetales, grutas y fibras;
c) Realizar sistemáticamente actividad física -al menos 30 minutos al día caminando con paso vivo y practicando algún deporte-.
Tanto en la diabetes tipo 1 como en la diabetes tipo 2 ocurren niveles elevados de glucosa en sangre (hiperglicemia), lo que puede dar lugar a una serie de graves complicaciones, si no son tratadas correctamente: afectación vascular, tanto de la capa (endotelio) que cubre el interior de las arterias tanto de pequeño calibre como las de mayor calibre, que puede dar lugar a nivel de distintos órganos y tejidos a infarto de miocardio, accidente vascular cerebral (ictus apopléjico), insuficiencia renal, ceguera y lesiones de los nervios periféricos (neuropatía diabética).
Fuente: Jama
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