Descubierta una clave en el mecanismo de adicción al tabaco


Un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago, dirigidos por Daniel McGehee, dió a conocer en el número de agosto de 2000 de la revista Neuron el descubrimiento de que la nicotina utiliza un mecanismo responsable del aprendizaje y la memoria para potenciar las conexiones entre un grupo de células que son sensibles a la droga y otras células que registran sensaciones placenteras.

También han demostrado que la primera exposición a la nicotina puede inducir una duradera "huella en la memoria" que amplifica los efectos placenteros de la droga y estimula el deseo de repetir.

¿Por qué un individuo inteligente, a pesar de que tiene conciencia de los riesgos de su adicción al tabaco (cáncer, enfisema, bronquitis. enfermedades cardíacas, ictus apopléctico, arteriopatías periféricas ,etc.) sigue fumando?

Unas determinadas áreas del cerebro -conocidas como áreas de gratificación (brain reward areas)- sirven para reforzar las conductas beneficiosas, como el comer cuando se tiene hambre. Este sistema estimula a nuestro cuerpo a repetir la conducta mediante la liberación de dopamina, un neurotransmisor que se asocia con sensaciones placenteras. El aumento de los niveles orgánicos de dopamina puede interpretarse como un mensaje que dice: "Esto que has hecho es bueno. ¡Repítelo!".

Por desgracia, las drogas propicias al abuso como la nicotina, pueden usurpar las vías nerviosas de ese área de recompensa, con lo que alientan, paradójicamente, liberando dopamina, acciones nocivas para el organismo, como el fumar.

La capacidad de recordar cosas, tales como las sensaciones placenteras, se piensa que depende del refuerzo de las conexiones entre las neuronas. Las células nerviosas se comunican a través de conexiones llamadas sinapsis, en las que se liberan señales químicas (neurotransmisores).

Cuando una sinapsis es muy utilizada, la comunicación entre dichas células se refuerza progresivamente. La nicotina parece causar adicción reforzando las conexiones que estimulan a las neuronas que producen y liberan dopamina, las cuales se encuentran en el área donde se halla el llamado centro de gratificación (brain reward areas).

Eso quiere decir que las neuronas son más excitadas y que, por lo tanto, se libera más dopamina, con la consiguiente gratificación placentera. Los investigadores de la Universidad de Chicago han demostrado que los duraderos efectos de la nicotina dependen de la interacción de la droga con un receptor situado en la terminación sináptica, la parte de la célula que envía las señales.

Cuando estas terminaciones son expuestas a la nicotina, se produce un incremento directo de la señal estimuladora emitida sobre las células que producen dopamina, con el consiguiente aumento de la liberación de este transmisor. La nicotina estimula a las terminaciones de las neuronas mediante su acoplamiento a un receptor nicotínico acetilcolínico específico.

"Todo lo que pueda contribuir a hacer más efectivos los métodos para controlar la adicción al tabaco tendrá consecuencias enormes para la salud", afirma McGehhe.
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Viernes, 8 de Agosto del 2008

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