Depresión e infarto
En un artículo publicado en Archives of Internal Medicine del 9 de Octubre de 2006, investigadores de la Escuela de Medicina de la Emory University, Atlanta, Georgia, y del Denver VA Medical Center, Denver, Colorado, se proponen evaluar el significado que tiene la aparición de una depresión (sea transitoria, persistente o nueva), en el primer mes tras haber sufrido un infarto de miocardio, para el pronóstico evolutivo durante los 6 meses siguientes a la crisis coronaria.
El método utilizado ha sido el siguiente: en un registro prospectivo de los infartos de miocardio agudos, los síntomas depresivos fueron valorados en 1.873 pacientes mediante un cuestionario especial (Patient Health Questionnaire), durante la hospitalización y 1 mes después del alta hospitalaria, y fueron clasificados como transitorios, (sólo en la línea de partida del estudio), nuevos (sólo a 1 mes) o persistente (en ambos). Los resultados a los 6 meses incluían: (1) Todas las causas de re-hospitalización o mortalidad y (2) Estado de salud (angina de pecho, limitación física y calidad de vida medida utilizando un cuestionario apropiado).
Los resultados fueron los siguientes: Comparados con los pacientes no deprimidos, todas las categorías de depresión (transitoria, nueva, persistente) se asociaban con un índice más elevado de re-hospitalización, crisis anginosas más frecuentes, mayores limitaciones físicas y peor calidad de vida. La conclusión de los autores es la siguiente: Los síntomas depresivos tras sufrir un infarto de miocardio que aparecen en el primer mes después del alta hospitalaria (independientemente de si estos síntomas persisten, desaparecen o aparecen de nuevo) se asocian con una peor evolución clínica.
Fuente: Archives of Internal Medicine
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