En pacientes con enfermedad coronaria, la depresión, que suele asociarse con inactividad física, incrementa el riesgo de complicaciones como infarto o ictus. A esta conclusión se llega en un estudio realizado conjuntamente por investigadores de los Estados Unidos, Holanda y Alemania, y publicado en el Journal of American Medical Association, cuyo objetivo era determinar por qué la aparición de síntomas depresivos en pacientes con enfermedad coronaria estable se asocia con un aumento del riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares agudas como el infarto de miocardio y el ictus cerebral.
De los algo más 1.000 participantes en el estudio que padecían una enfermedad coronaria estable, 199 (19,6%) tenían síntomas depresivos.
Los autores del trabajo encuentran que en los participantes con síntomas depresivos al comienzo de la investigación, realizada entre el 2002 y el 2008, el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares (infarto, ictus cerebral, crisis isquémica (falta de riesgo sanguíneo) transitoria o muerte) fue un 50% más elevado en comparación con los participantes sin síntomas depresivos.
Para los autores la clave de asociación entre depresión y accidentes cardiovasculares agudos estaría en el hecho de que la depresión implicaría la modificación de su conducta hacia patrones no saludables que afectarían a la dieta y, sobre todo a la inactividad física.
La conclusión práctica sería que, mediante intervenciones que recuperen en el paciente depresivo con enfermedad coronaria un estilo de vida saludable, con especial énfasis en la actividad física, se podría reducir el riesgo de los accidentes cardiovasculares.