Demencia y creatividad

 
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En un artículo publicado en el New York Times, firmado por Sandra Blakeslee, titulado A Disease that Allowed Torrents of Creativity (“Una enfermedad que permite torrentes de creatividad”), se analizan las consecuencias de una rara y grave enfermedad neurodegenerativa, conocida clásicamente como enfermedad de Pick, y ahora integrada, con sus variantes, bajo la denominación de demencia frontotemporal, en la que su característica más llamativa es que la pérdida progresiva de las palabras (afasia) puede asociarse en algunos pacientes con un incremento extraordinario de la creatividad visual o musical.

Maurice RavelEl texto del NYT se basa en un artículo publicado online en la prestigiosa revista Brain por el neurólogo Bruce Millar, director del Memory and Aging Center (Centro de la Memoria y el Envejecimiento) y del Departamento de Neurología de la Universidad de British Columbia (Canadá), en el que analiza el caso de la Dra. Anne Adams, una canadiense que abandonó su actividad científica como matemática y bióloga, para terminar su vida convertida en pintora, antes de morir afectada por esta rara enfermedad, con una afasia progresiva y una extraordinaria creatividad visual.

Lo curioso de la historia es que Anne Adams quedó fascinada en 1994 por la música del compositor francés Maurice Ravel, hasta el punto de pintar una traslación visual de su famoso “Bolero” (compuesto en el año 1928, cuando ya tenía 53 años) como muestra de una creatividad transmodal (de la música a la pintura en este caso).

La curiosidad de las dos historias se acrecienta al recordar que el propio Maurice Ravel (1875-1937) murió de la misma enfermedad neurológica, con una progresiva afasia, que su admiradora Anne Adams. La enfermedad de Ravel podría haber comenzado, según Miller, alrededor del tiempo en que compuso su Bolero. Ravel murió en el curso postoperatorio de un fracasado intento de tratamiento neuroquirúrgico.

De la demencia frontotemporal se describen tres variantes clínicas que se asocian con degeneración primaria y simétrica de los lóbulos frontal y temporal: en su forma más común, los pacientes con demencia frontotemporal desarrollan gradualmente cambios en su personalidad, volviéndose apáticos, desastrados y obesos; su conducta en público puede ser muy infantil, haciendo preguntas inconvenientes en voz alta.

En las otras dos variantes de la demencia frontotemporal, lo característico es la pérdida progresiva de las palabras (afasia primaria progresiva). El compositor Maurice Ravel y la Dra Adams presentaron, según el neurólogo Bruce Millar, la misma variante de la enfermedad, con una pérdida progresiva del lenguaje.

Desde el año 1997 hasta su muerte diez años más tarde, con 67 años de edad, Anna Adams fue explorada sistemáticamente con técnicas de diagnóstico mediante neuroimágenes que pusieron de manifiesto los progresivos cambios en su cerebro. En el año 2000, comenzó súbitamente a tener dificultades en encontrar las palabras, siendo consciente de lo que le sucedía.

Por aquel entonces, las neuroimágenes de Anne Adams mostraban una atrofia en las áreas del lenguaje localizadas en el lóbulo frontal izquierdo, mientras que en la parte posterior de su hemisferio cerebral derecho, especializadas en el procesamiento visual y espacial, aparecían más engrosadas, con aumento del volumen de la sustancia gris y mayor perfusión sanguínea.

Según el neurólogo Bruce Millar, cuando los artistas sufren lesiones en la parte posterior del hemisferio derecho pierden su capacidad creativa. En la historia de Anna Adams ha sucedido lo contrario; su caso, y el de otros, sugiere que los artistas en general presentan más dominancia en la parte posterior del hemisferio derecho, un área que en el cerebro normal integra las percepciones multisensoriales (colores, sonidos, sensacionales táctiles, espacio). Pero, en opinión de Miller, esa área posterior del hemisferio derecho se encontraría habitualmente inhibida por la corteza dominante del lóbulo frontal derecho, por lo que cuando el lóbulo frontal se atrofia, emergería, liberada, en la parte posterior del hemisferio izquierdo, una exaltada creatividad. Esto es, probablemente, lo que habría sucedido en la evolución de la demencia frontotemporal de Anne Adams.

Fuente: New York Times

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Viernes, 21 de Noviembre del 2008

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