Datos epidemiológicos del cáncer al inicio del siglo XXI
La revista Nature, en su número del 17 de mayo de 2001, publica un interesante artículo del gran epidemiólogo Julian Peto (Institute of Cancer Research, Reino Unido) sobre el estado de la epidemiología del cáncer, cuyos datos más importantes pueden resumirse así:
Factores ambientales y en relación con el estilo de vida en el cáncer:
a) El tabaco:
El descubrimiento de los efectos carcinogénicos del tabaco ha sido uno de los hallazgos más importantes en la historia de la epidemiología del cáncer. El tabaco es un factor importante en el desarrollo del cáncer de pulmón. La frecuencia del cáncer de pulmón aumenta significativamente en los fumadores habituales y este riesgo es mayor en quienes comienzan a fumar en la juventud y continúa haciéndolo a lo largo de su vida.
Allá por el año 1955 la tasa de cáncer de pulmón en los varones británicos con menos de 55 años era la más alta del mundo. En las décadas siguientes la disminución del hábito de fumar en los varones británicos ha reducido la incidencia del cáncer de pulmón en 2/3.
Las mujeres occidentales han comenzado en el hábito de fumar después de los hombres y pocas han abandonado por ahora este hábito, por lo que la frecuencia del cáncer de pulmón en el sexo femenino sigue incrementándose o bien inicia su descenso más lentamente.
Durante bastante tiempo se pensaba que los efectos carcinogénicos del tabaco se limitaban al cáncer de pulmón básicamente y, en menor grado, al páncreas, la vejiga urinaria y (en asociación con el alcohol) a la laringe, la cavidad oral y el esófago. Existen evidencias más recientes de que otros tipos de cáncer -estómago, hígado y (probablemente) cuello uterino- pueden incrementarse con el hábito tabáquico.
b) Dieta, sobrepeso y obesidad:
Aparte del alcohol, del consumo de alimentos contaminados con aflatoxina y algunas costumbres locales (como la alimentación con pescado muy salado al estilo chino a los niños, que causa cáncer de la nasofaringe) ningun factor dietético aislado muestra efectos lo suficientemente consistentes como para ser considerado como un carcinógeno.
De todos modos, existe amplio consenso sobre el hecho de que el cáncer es más frecuente en los individuos con sobrepeso y obesidad. La evidencia de esta relación es más fuerte en el cáncer de mama que aparece tras la menopausia y también en los cánceres del endometrio, de la vesícula biliar y del riñón.
En la Unión Europea se estima que alrededor de un 5% de los cánceres (3% en el hombre y 6% en la mujer) podrían ser prevenidos si el índice de la masa corporal (peso dividido por el cuadrado de la altura) no excede de 25 kilogramos por m2.
En los EE.UU. se calcula que el 10% de todas las muertes por cáncer entre los norteamericanos no fumadores son causados por sobrepeso y obesidad.
d) Factores hormonales y reproductivos:
La incidencia del cáncer de mama aumenta transitoriamente durante la gestación y también mientras los estrógenos son administrados por vía oral como contraceptivos o como tratamiento hormonal sustitutivo.
Esta mayor incidencia del cáncer de mama desciende permanentemente en las mujeres en las que la menarquía apareció tardíamente, la menopausia se estableció tempranamente, el primer parto fue precoz y tuvieron bastantes hijos (multiparidad).
La dieta occidental se asocia con la presentación de la menarquía a edades más precoces y con una obesidad postmenopáusica, factores que incrementan la producción de estrógenos y el riesgo de cáncer de mama.
El cáncer de mama es más frecuente en los países occidentales que en los países en vías de desarrollo. Hecho probablemente debido a la combinación de factores de la dieta con lo tardío del primer parto, el menor número de hijos y el periodo más breve de lactancia.
El desarrollo del cáncer del testículo y de la próstata también depende de factores hormonales aunque por ahora no seconocen qué factores de la conducta o de la reproducción en los individuos puedan predecir el desarrollo de estos cánceres.
e) Virus, bacterias y parásitos:
El descubrimiento más importante en este capítulo ha sido el hallazgo de que una infección crónica bacteriana producida por elHelicobacter pylori, que puede causar úlceras gástricas, es un factor relevante en el desarrollo del cáncer del estómago.
Los papilomavirus (HPV), con muy numerosos tipos, y sobre todo un subgrupo transmitido sexualmente, se detectan en casi todos los cánceres del cuello uterino, así como en cánceres anogenitales y de otras localizaciones, como tumores de cabeza y cuello, esófago y piel.
Se conoce la contribución del virus de la hepatitis B al cáncer del hígado en aquellas regiones donde este tipo de cáncer tiene una elevada incidencia. También es carcinogénico el virus de la hepatitis C.
Gérmenes patógenos cuya infección implica riesgo de determinados tipos de cánceres son, entre otros, los siguientes:
- El virus Epstein-Barr (EBV) se asocia con varios tipos de linfomas de células B y con cáncer de la nasofaringe.
- El paludismo o malaria en combinación con el virus EBV responsable del denominado linfoma de Burkitt en Africa.
- La esquistosomiasis, asociada al cáncer de vejiga y de colon.
f) Carcinógenos en lugares de trabajo (ocupacionales):
Alrededor de los años 70 se asumió en los países occidentales que se habían logrado reducir significativamente los riesgos para ciertos tipos de cánceres, predominantemente el cáncer de pulmón, relacionados con productos derivados de la combustión de determinadas mezclas de carbón.
Sin embargo, persisten los riesgos derivados del uso incontrolado del asbestos en la industria de la construcción. La epidemia de un tumor concreto, el mesotelioma no se hizo aparente hasta los años 90 del siglo XX debido al largo periodo de latencia de la enfermedad .
Epidemiología genética del cáncer
Se dispone de estudios que comparan la prevalencia de polimorfismos localizados en determinados genes implicados en el metabolismo de mutágenos exógenos o endógenos, o en la producción o procesamiento de hormonas sexuales, en los pacientes cancerosos y en individuos no afectados.
Los efectos de estos polimorfismos de los genes, en combinación con otros factores, pueden ser importantes pero hasta la fecha no existen datos acerca de su contribución a la frecuencia del cáncer.
Fuente: "Nature"
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