Según un artículo publicado el The Washington Post del 15 de Julio de 2008, el Centro para la investigación y el desarrollo en la criotecnología de los alimentos (Argentina), dirigido por Noemí Zaritzky, ha conseguido desarrollar un modelo de hamburguesa en el que, conservando su sabor y textura, se ha eliminado sus características no saludables.
Para obtener este modelo saludable se han comprobado en el laboratorio cientos de fórmulas, de las cuales se han realizado 40 hamburguesas por cada formulación.
El resultado es una hamburguesa de carne magra, sin grasa, sin grasas saturadas, con bajo contenido en sodio y con un gusto que, de acuerdo con los limitados tests realizados con consumidores, es muy similar al de las hamburguesas verdaderas pero insaludables.
Lo que han hecho este grupo de investigadoras ha sido retirar la grasa de la carne y remplazarla por una combinación de sustitutos, entre los que se incluyen ácido oleico procedente del aceite de girasol y grasas procedentes de pescados ricos en ácidos grasos omega-3, beneficiosas para la salud cardiovascular. También han añadido a la mezcla fitoesteroles, una sustancia extraída de la soja que puede reducir la absorción del colesterol.