Conducta altruista

En una breve comunicación publicada online en la revista Nature Neuroscience, investigadores del Centro para el análisis de las imágenes cerebrales de la Duke University en Durham, North Carolina, EEUU, demuestran que la diferente activación de un área cerebral (situada en la corteza temporal posterior y superior (pSTC) derecha) durante la percepción de un individuo mientras contempla la acción de otra persona, cuando se compara con la realización de dicha acción, predice su grado de altruismo.

Los actos altruistas son aquellos que benefician intencionadamente a otros individuos, no incluyen beneficio personal directo y, a veces, tienen un coste personal.

La propensión al altruismo tiene influencia sobre la interacción de los seres humanos, y modulan la salud y el bienestar. Hasta ahora los mecanismos implicados en la conducta altruista son desconocidos.

Se ha sugerido que un desarrollo precoz y una capacidad rudimentaria para percibir las acciones de un agente como si fueran generadas por uno mismo, y orientadas a un objetivo, pueden ser la base de una percepción con empatía y, a su vez, del altruismo.

Los estudios con las modernas técnicas de neuroimágenes (resonancia nuclear magnética funcional) indican que es la región posterior y superior de la corteza temporal (pSTC) derecha la que contribuye a la percepción de las acciones de un agente. Estas acciones evocan la activación del área pSTC.

Por ejemplo, la activación del área pSTC derecha aumenta cuando un individuo observa formas geométricas realizando actos con un propósito aparente, pero no cuando estas formas se mueven de manera aleatoria.

También se activa este área cuando el individuo realiza computaciones rudimentarias acerca del significado de las acciones percibidas, que pueden servir de base a capacidades sociales más complejas, entre las que se incluye la empatía con los otros. En definitiva, la integridad funcional del área pSTC puede ser un requisito previo para conductas sociales tales como la empatía y el altruismo.

La hipótesis del trabajo de la investigación es que si la percepción de las acciones (agencias) fuera un precursor del altruismo, entonces la actividad de las regiones que soportan dicha percepción, como es el área pSTC derecha, debería predecir la predisposición de un individuo al altruismo.

Para confirmar o denegar esta hipótesis los autores llevan a cabo dos experimentos mediante la obtención de imágenes de resonancia nuclear magnética funcional, en los cuales jóvenes adultos juegan ellos mismos o bien observan un juego de ordenador en el que el objetivo es ganar dinero para sí mismo o para una institución caritativa.

En ambos experimentos (27 participantes en el primero y 18 en el segundo) los investigadores observaron una mayor activación en el área pSTC cuando los participantes observaban el juego de otros, que cuando ellos mismos jugaban. El lugar del cerebro activado era similar al de experiencias previas en las cuales los individuos observaban acciones intencionadas o leían algo a cerca de las intenciones de otros.

En esta primera parte del estudio, los participantes daban su versión acerca del juego observado mientras estaban en el escáner y, terminada la sesión, valoraban su tendencia al altruismo.

Los autores encontraron una relación significativa entre el altruismo y la activación del área pSTC, de modo que los individuos que expresaban una mayor tendencia hacia el altruismo también mostraban una mayor activación de dicha área mientras simplemente observaban el juego realizado por otros y una activación menor cuando ellos mismos jugaban.

Estos hallazgos son una fuerte evidencia a favor de que la activación del área pSTC predice las diferencias entre individuos en cuanto a la tendencia al altruismo.

Estos hallazgos (confirmados por una segunda parte del estudio en la que se utilizan escalas más precisas para valorar el altruismo, especialmente en individuos jóvenes) coinciden en la evidencia de la relación entre la activación del área posterior y superior de la corteza del lóbulo temporal derecho y el altruismo.

En conclusión, para los autores sus resultados indican que la actividad funcional de regiones cerebrales asociadas con la percepción y el procesamiento a bajo nivel de las acciones puede predecir conductas sociales muy sofisticadas como el altruismo.

Fuente: Nature Neuroscience

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Viernes, 8 de Agosto del 2008

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