Cirugía profiláctica para el diagnóstico genético del cáncer de mama
En un provocativo estudio publicado en el New England Journal of Medicine del 19 de julio de 2001, un grupo de la Universidad Erasmus de Rotterdam, Holanda, llega a la conclusión de que en las mujeres con una historia familiar de cáncer de mama, con al menos 3 casos de este tumor en familiares cercanos (madre y hermanas) durante dos generaciones, y en las que se demuestra, mediante estudio genético, una mutación de los genes BRCA1 o BRCA2 , la extirpación total de ambas mamas antes de que aparezca el tumor (mastectomía bilateral total profiláctica) reduce la incidencia de cáncer de mama a los tres años de seguimiento.
En este trabajo se combinan dos nuevos conceptos en la medicina postgenómica: el diagnóstico genético, no de una enfermedad, sino de la mayor susceptibilidad o propensión genética a padecerla, y la cirugía profiláctica, entendida ya no en el clásico sentido de "extirpar de modo preventivo lesiones benignas que son más susceptibles de transformarse en malignas", sino en el nuevo sentido de que un determinado órgano (en este caso la mama) es genéticamente más susceptible de desarrollar una determinada lesión maligna, aunque todavía no alberga lesión alguna, salvo la mutación del gen.
El gen BRCA1, presente en todos las células, cuando es "normal" (es decir, no se encuentra cambiado o "mutado") produce una proteína que se cree interviene en el mecanismo que, en circunstancias normales, repara las lesiones que por azar se producen en el ADN, así como en el control de la división de las células o ciclo celular.
De este modo se comporta como un "gen supresor de tumores" (Ver Figura, extraída de C. Pera , "Fundamentos de la Cirugía", Masson ed., Barcelona, 1999) .
En lo que se refiere al papel del gen BRCA1 en las células de la mama, se dispone de datos de origen experimental que sugieren que este gen en condiciones normales puede frenar la acción promotora de los estrógenos sobre la carcinogénesis mamaria, mediante el bloqueo de la actividad del receptor celular específico para dichos estrógenos.
Esto explicaría que el fallo en la función que cumple normalmente el gen BRCA1, por encontrarse alterado o mutado, favoreciera, de modo significativo, el desarrollo de un cáncer de mama.
En aproximadamente el 50% de las pacientes con cáncer de mama hereditario se encuentran genes BRCA1 que han sufrido una mutación que se denomina heredada.
El BRCA1 es un gen que puede contribuir a que una célula mamaria se convierta en cancerosa si resulta cambiado o mutado. En algunas familias, un gen BRCA1 que ha sido mutado pasa de padres a hijos: esto significa que todas las células mamarias va a contener esta
De este modo, la células con este gen mutado contienen a modo de un ariete listo para dar comienzo al proceso durante el cual se van acumulando las suficientes mutaciones genéticas acaecidas por azar (denominadas somáticas) para que células mamarias se conviertan en cancerosas.
Porque es precisamente la sumación de más cambios o mutaciones somáticas en otros genes de una célula dotada ya con el gen BRCA1 mutado la que permite a esta célula, incontrolada en su ciclo vital, sustituir a las células normales e invadir otros lugares del organismo, es decir, convertirse en una célula cancerosa.
Aproximadamente es necesaria la sumación de unas 6 mutaciones genéticas para que una célula se convierte en cancerosa. Sin embargo, en la mayoría de las mujeres el cáncer de mama ocurre, debido a que, por azar, se han acumulado las suficientes mutaciones somáticas en los genes de una célula mamaria para que se convierta en cancerosa.
Este tipo de cáncer mamario se denomina esporádico porque afecta a una mujer, sin que existan razones hereditarias. Es decir, las mujeres con un gen BRCA1 mutado hereditariamente no desarrollarán cáncer de forma definitiva pero son más propicias que otras mujeres a padecer un cáncer de mama.
En la práctica, si una mujer tiene en su familia al menos tres familiares cercanos (madres o hermanas) que en dos generaciones han padecido cáncer de mama o de ovario, entonces su familia puede poseer el gen BRCA1 mutado.
Esta eventualidad es mucho más probable si los cánceres de mama comenzaron a manifestarse antes de la menopausia. Dada esta historia familiar, el único modo de conocer con seguridad si esta mujer con antecedentes hereditarios de cáncer de mama posee el gen BCRA1 mutado es hacer el estudio genético.
Los autores consideran finalmente que son necesarios estudios con un plazo superior a los 3 años para determinar el efecto protector de la mastectomía bilateral profiláctica (puede quedar tejido mamario residual en el que se desarrolle el tumor maligno) así como las complicaciones tanto físicas como psicológicas derivadas de la drástica extirpación de ambas mamas.
Fuente: New England Journal of Medicine
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