Cerveza o vino: alimentación diferente en función de la bebida
En un artículo publicado online en la revista British Medical Journal en enero de 2006, investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública de Dinamarca, se proponen investigar si las personas que compran vino adquieren también alimentos más saludables que aquellos que compran cerveza.
El estudio ha sido realizado en 98 establecimientos pertenecientes a dos grandes cadenas de supermercados daneses, que han proporcionado información acerca del número, tipo de artículo y cantidad total en 3,5 millones de transacciones, escogidas al azar, y realizadas durante un período de seis meses (desde septiembre de 2002 a febrero de 2003). Los supermercados facilitaron a los investigadores detalles sobre los artículos alimentarios adquiridos, el número y el precio de estos artículos, y el coste total para cada transacción.
Los resultados han sido los siguientes: Los clientes que compran vino adquieren más aceitunas, frutas y vegetales, carne de pollo, aceite de oliva para cocinar, quesos con escaso contenido en grasas, leche y carne ,que los que compran cerveza.
Los clientes que compran cerveza adquieren más platos cocinados, azúcar, fiambres, carne de cerdo, mantequilla o margarina, salchichas, cordero y bebidas azucaradas que los que compran vino.
En resumen, los investigadores afirman que las personas que compran vino en los supermercados daneses (y presumiblemente lo beben) compran también alimentos que componen la saludable dieta mediterránea, mientras que los que compran cerveza adquieren alimentos tradicionales en el país, en general poco saludables.
En Dinamarca, los bebedores de vino tienen un nivel de educación más elevado, mayores ingresos, mayor equilibrio psicológico, y mejor salud subjetiva que las personas que no beben vino.
Los diferentes efectos del vino y de la cerveza sobre la morbididad y la mortalidad indican que otros componentes, aparte del alcohol (etanol), pueden ser importantes: En los que beben vino se ha demostrado una reducción del riesgo de morir por enfermedad coronaria (infarto de miocardio).
Algunos componentes del vino poseen efectos beneficiosos porque se oponen a la formación de trombos en los vasos sanguíneos (acción anti-trombótica) y al desarrollo del cáncer (acción anti-cancerosa): los polifenoles del vino inhiben la agregación de las plaquetas de la sangre, con la que se inicia la formación de un trombo, mientras que el resveratrol inhibe la iniciación, promoción y progresión de los tumores.
Es cierto que investigaciones previas habían demostrado que los que beben vino suelen seguir una dieta más saludable que los que beben cerveza; sin embargo, en estas investigaciones los datos manejados acerca del tipo de bebida alcohólica consumida y la dieta seguida se basaban en las informaciones facilitadas por los propios participantes en los estudios. En este estudio las informaciones sobre las relaciones entre el consumo de vino y cerveza y el tipo de alimentos de la dieta han sido obtenidas directamente de los supermercados.
La conclusión de los autores es que las personas que compran (y presumiblemente beben vino) compran también alimentos más saludables que las personas que compran cerveza.
Fuente: British Medical Journal
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