En un artículo publicado en la revista Archives of Gerontology and Geriatrics, miembros de las Unidades de Geriatría del Hospital Universitario de Bellvitge y del Hospital Mutua de Tarrasa, así como del Centro de asistencia sanitaria primaria de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona, España), se proponen evaluar la frecuencia de caídas en los ancianos mayores de 89 años que viven en su casa o en residencias geriátricas, en una comunidad urbana, 1 año después de una visita inicial que incluye una completa valoración geriátrica, para analizar las diferencias entre los que habían sufrido y no sufrido caídas.
Los 140 participantes en este análisis (109 mujeres y 31 hombres, con una edad media de 93,7 años, de los que 114 estaban viudos, 10 casados y 12 solteros) estaban incluidos en una población de nonagenarios (estudio NonaSantfeliu). Dentro del periodo de seguimiento murieron 36 nonagenarios y 10 fueron perdidos para dicho seguimiento.
- Las caídas afectaron al 47,1% de dicha población.
- La incidencia de caídas durante el primer año fue del 26,4%.
- La incidencia de caídas repetidas (dos o más caídas por año) fue del 10%.
- La prevalencia de caídas previas durante el año que precedió al inicio del estudio fue del 45,7%. 64 de los 140 nonagenarios habían caído y 17 de ellos (26,5%) cayeron de nuevo durante el seguimiento.
La conclusión de los autores son las siguientes: la proporción de nonagenarios que sufren caídas es elevada. Las caídas son la mayor causa de traumatismos en la vejez y la fractura de cadera es una grave complicación de estas caídas.
El incremento en el índice de caídas es uno de los más importantes indicadores de la fragilidad corporal
Estos resultados subrayan la necesidad de ser conscientes de este riesgo y de implementar estrategias y medidas para prevenir estas caídas (actividad física regulada, revisión de la medicación, control de las zonas con riesgo de caída en la casa, etc.)
Fuente : Archives of Gerontology and Geriatrics