En los EE.UU. uno de cada tres adultos padece hipertensión arterial
En un trabajo epidemiológico publicado en la revista Journal of American Medical Association, en su número del 9 de julio de 2003, y realizado por miembros de la Universidad de South Carolina, Columbia, y del Medical College de Wisconsin, Milwaukee, se llega a la conclusión de que, contra lo que se suponía, la prevalencia de la hipertensión arterial en los Estados Unidos está aumentando. Este incremento junto con la epidemia de obesidad, no es una buena noticia.
Los autores, tomando como base de su estudio el National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) realizado por el National Center for Health Statistics, organismo que facilita datos periódicos sobre la salud de la población norteamericana, comprueban que en el período 1999-2000, casi el 29% de los participantes en la encuesta del NHANES -que incluye individuos de 18 años en adelante- padecían hipertensión arterial (definida esta hipertensión arterial como una presión de 140/90 mm de Hg o mayor, o bien por el uso de medicación antihipertensiva).
Esta cifra supone un incremento del 3,7% sobre la prevalencia en el período 1988-1991 y una inversión de la anterior tendencia decreciente.
La prevalencia más elevada de la hipertensión arterial se encontró en los negros no-hispanos (33,5%); esta prevalencia aumenta con la edad (65,4% entre los mayores de 60 años) y tiende a ser más elevada en las mujeres (30,1%).
En términos globales, en el período 1999-2000 casi el 30% de los hipertensos no conocía su hipertensión, el 42% no había sido tratado médicamente y el 69,0% no tenía controlada su hipertensión.
Las mujeres, los norteamericanos de origen mejicano y los mayores de 60 años han sido los grupos en los que el control de su enfermedad era más bajo.
Casi el 75% de los individuos que asociaban una diabetes con la hipertensión, no tenían a ésta controlada. Éste es un dato importante ya que bajar la presión arterial en los individuos hipertensos y diabéticos se asocia con un descenso de los accidentes cardiovasculares y de la insuficiencia renal.
La conclusión final de los autores es que, a pesar de los progresos en el tratamiento y en el control de la hipertensión arterial, esta enfermedad sigue siendo un importante problema de la salud pública en los EE.UU.
Es importante insistir en la necesidad de reducir la presión arterial por debajo incluso de los niveles considerados "pre-hipertensivos ", mediante la adopción de estilos de vida saludables.
Fuente: JAMA
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