Bifosfonatos para la osteoporosis y sus efectos adversos


En un artículo publicado en Annals of Internal Medicine del 16 de Mayo de 2006, y ampliamente comentado en el New York Times del 2 de Junio, Sook-Bin Woo y colaboradores, de las universidades de Harvard, Iowa y Ohio, llevan a cabo una revisión sistemática del problema planteado por la aparición de casos de osteonecrosis maxilar en pacientes en los que el mieloma múltiple, el cáncer metastásico en el esqueleto y la osteoporosis son tratados con bifosfonatos por vía endovenosa.

Los bifosfonatos son fármacos inhibidores de la actividad de los osteoclastos, células del tejido óseo con una función contraria a la de los osteoclastos; mientras éstos últimos contribuyen a la producción de nuevo tejido óseo, los osteoclastos se ocupan de su reabsorción: unos construyen el hueso y otros lo destruyen. Cuando este equilibrio dinámico entre las funciones de ambas células se rompe a favor de los osteoclastos, el hueso pierde masa y se convierte en hueso osteoporótico, un hueso frágil, doloroso y propicio a las fracturas.

Los bifosfonatos más potentes, conocidos como aminofosfonatos, son: el alendronato sódico (Fosamax®), el risedronato (Actonel®), el ácido zoledrónico (Zometa ®) y el pamidronato (Aredia®).

El uso de los bifosfonatos en los pacientes con mieloma múltiple y cánceres con tendencia a producir metástasis en los huesos (tales como los cánceres de mama, pulmón, próstata y riñón) ha reducido significativamente las complicaciones esqueléticas, incluyendo las fracturas patológicas, por lo que se han convertido en el tratamiento estándar de dichos pacientes.

Los autores recogen de la literatura médica 368 casos de osteonecrosis maxilar asociados con la administración de bifosfonatos: 65% en la mandíbula solamente, 26% solamente en el maxilar y 9% en ambos. Aproximadamente un tercio de las lesiones no eran dolorosas (27), con una ligera predilección (relación 3:2) por el sexo femenino.

La mayoría de las lesiones estaban localizadas en la parte posterior de la mandíbula. Es importante señalar que el 60% de los casos ocurrió tras una extracción dentaria, mientras que los restantes se desarrollaron de manera espontánea.

La mayoría de los pacientes (94%) fueron tratados con bifosfonatos por vía endovenosa (primariamente pamidronato y ácido zoledrónico) y también en la mayoría de los pacientes el tratamiento se indicó por mieloma múltiple o cáncer de mana con metástasis. El resto de los pacientes fueron tratados por osteoporosis o enfermedad de Paget de los huesos.

Según el New York Times, los laboratorios Merck, que elaboran el Fosamax® (alendronato sódico), admite que hace frente, hasta la fecha, a 15 litigios judiciales por este efecto adverso del medicamento.

Los autores recomiendan que antes de iniciarse un tratamiento intravenoso con aminofosfonatos, los pacientes deben ser sometidos a una exhaustiva revisión estomatológica y a un tratamiento de los focos de infecciones dentarias.

Fuentes:
Annals of Internal Medicine
The New York Times
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Viernes, 8 de Agosto del 2008

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