Beneficios de una actividad física regular sobre la salud


Los beneficios de la actividad física sobre la salud y el bienestar han sido valorados positivamente a lo largo de la historia en el mundo occidental, aunque hasta la segunda mitad del siglo XX no se comenzaron a acumular fundamentos científicos que sostuvieran esta creencia.

En la década de los años 70 se disponía de bastante información acerca de los efectos beneficiosos de ejercicios vigorosos sobre la buena forma del sistema cardio-respiratorio, por lo que la American Heart Association (AHA), entre otras organizaciones, comenzó a publicar textos en los que se recomendaba la actividad física.

Estas recomendaciones se centraban en la resistencia cardio-respiratoria y en periodos de intensa actividad física que implicaban a grupos de músculos largos, que duraban al menos 20 minutos, durante 3 o más días a la semana.

Cuando se demostraron los beneficios de una actividad física menos intensa, la AHA y otras organizaciones pasaron a recomendar ejercicios regulares de actividad física moderada como una buena opción a la falta de ejercicios. En los EE.UU, dentro de los objetivos para conseguir un pueblo sano en el año 2000 (Healthy People 2000) se reconoce la importancia de la actividad física.

Las "Guías Dietéticas" ("Dietary Guidelines") del año 1995 incluían ya la actividad física para mantener y mejorar el peso corporal, realizada durante 30 minutos, con moderada intensidad, todos o, al menos, casi todos los días de la semana.

Estas recomendaciones se apoyan científicamente en los recientes hallazgos acerca de cómo la actividad física afecta a la función fisiológica.

Las respuestas del cuerpo humano a la actividad física tienen efectos muy positivos sobre los sistemas músculo-esquelético, cardiovascular, respiratorio, metabólico, inmunitario y endocrino. Estos efectos implican una serie de beneficios tangibles para la salud: reducción del riesgo de enfermedad coronaria, hipertensión arterial, cáncer de colon y diabetes mellitus. La actividad física regular también parece reducir la depresión y la ansiedad, mejora el carácter y potencia la capacidad de realizar las tareas diarias a lo largo de la vida.

Los efectos beneficiosos del ejercicio disminuyen al cabo de 2 semanas de reducción sustancial de la actividad física y desaparecen entre 2 y 8 meses, si no se recupera dicha actividad.

Los riesgos asociados con la actividad física también deben ser tenidos en cuenta. Los problemas más comunes relacionados con la actividad física son lesiones musculoesqueléticas, las cuales pueden producirse en relación con una actividad física excesiva o bien cuando esta actividad se inicia de modo súbito, sin preparación apropiada.

Problemas más graves (como un infarto de miocardio o una muerte súbita) son bastante más raros, presentándose en personas sedentarias, con arterioesclerosis generalizada, que realizan bruscamente una actividad física extenuante, para la que no están acostumbrados.

Las personas de hábito sedentario que desean aumentar su actividad física deben hacerlo poco a poco, hasta alcanzar el deseado nivel de actividad. Incluso entre las personas regularmente activas, el riesgo de infarto de miocardio o de muerte súbita está algo incrementado durante el ejercicio físico, aunque sea inferior al de las personas sedentarias.

Las investigaciones sobre la actividad física beneficiosa para la salud se han centrado sobre las características que debe tener esta actividad para que suponga dicho beneficio.

En las personas muy ocupadas que no disponen de tiempo para realizar un programa de actividad física durante 30 minutos -tiempo mínimo recomendado- repartir este tiempo en varios episodios más cortos de actividad, siempre que sumen al final del día los 30 minutos, produce los mismos resultados positivos.

A pesar de ser conscientes de los beneficios de la actividad física, más del 60% de los norteamericanos no llevan a cabo una actividad física de forma regular y un 25% es totalmente inactivo.

Fuente: Physical Activity and Health. A report of the Surgeon General National Center for Chronic Disease Prevention and Health Promotion

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Viernes, 16 de Mayo del 2008

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