Bebidas carbónicas, sobrepeso y calcio


En un artículo publicado en la revista The Journal of Pediatrics del mes de febrero de 2006, investigadores de varios departamentos universitarios de EEUU, liderados por Ruth H. Striegel-Moore, Departamento de Psicología de la Wesleyan University, Middeltown, Connecticut, se proponen examinar los cambios producidos en el consumo en las chicas adolescentes de 6 tipos de bebidas ( leche, bebidas carbónicas -"sodas"-, light y normal, jugos de frutas, bebidas con sabores de frutas, café y té) para determinar las relaciones entre el tipo de bebida consumida, el índice de la masa corporal (IMC) y el aporte nutritivo.

Fueron analizados "diarios" mantenidos por las participantes (1.210 chicas negras y 1.116 chicas blancas que habían participado en el National Heart, Lung and Blood Insitute Growth and Health Study) en los que constaban los alimentos y bebidas consumidos en un periodo de 3 días. Los diarios fueron recogidos durante las visitas anuales realizadas a las participantes, que se iniciaron en la niñez -a los 9 o 10 años-, hasta la adolescencia -18/19 años de edad-. En los modelos utilizados para el análisis se evaluaba la asociación de:
1- la raza con el consumo medio diario de bebidas y
2- del consumo de bebidas con el IMC y el aporte medio diario de calorías, de sucrosa, fructosa, azúcares totales, y calcio.

Los resultados fueron los siguientes:
- En las chicas de ambas razas, el consumo de leche había disminuído (y con ello el aporte de calcio) mientras que el consumo de bebidas carbónicas había aumentado, a lo largo del periodo de seguimiento.
- Los cambios en el tipo de bebida consumida a lo largo del tiempo, se hallaron en ambas razas para todas las bebidas, excepto para los jugos de frutas.
- Para todas las bebidas, el consumo se asociaba con el aporte de calorías.
- De todas las bebidas, el incremento en el consumo de bebidas carbónicas se asociaba con el mayor aumento en el índice de la masa corporal (ICM) y el menor incremento en el aporte de calcio en la dieta.

La conclusión de los autores es que la sanidad pública debe esforzarse por ayudar a las adolescentes a tener acceso -y a saber escoger- bebidas sanas, así como a disminuir el consumo de bebidas de mínimo valor nutritivo.

Fuente: The Journal of Pediatrics
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Sabado, 17 de Mayo del 2008

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