Aspirina y prevención de la enfermedad coronaria
Según las recomendaciones presentadas por la US Preventive Services Task Force, una agencia esponsorizada por el Gobierno de los Estados Unidos (conocida con las siglas USPSTF), millones de norteamericanos serían candidatos a un tratamiento profiláctico de crisis coronarias mediante aspirina a dosis bajas.
En un artículo publicado hoy en la revista Annals of Internal Medicine, y dado a conocer independientemente también por la oficial Agency for Healthcare Research and Quality, la USPSTF ha encontrado suficiente evidencia a favor de que la aspirina disminuye la incidencia de enfermedad coronaria en los adultos con un riesgo incrementado para padecer esta enfermedad, aunque también existe evidencia de que la aspirina aumenta la incidencia de hemorragia gastrointestinal y de hemorragia cerebral.
No obstante la USPSTF concluye que el resultado de un balance entre beneficios y daños es favorable al uso de la aspirina en los pacientes con riesgo elevado de padecer enfermedad coronaria.
La aspirina (un fármaco barato que reduce la formación de coágulos en la circulación sanguínea) es indicada habitualmente a bajas dosis en los pacientes que han sufrido una crisis coronaria, para prevenir el segundo (o tercer) ataque coronario, así como para reducir los periodos de hospitalización en aquellos que sufren lo que se conoce como una angina de pecho inestable. Dado que los pacientes con diabetes duplican el riesgo de padecer una crisis coronaria, la aspirina también ha sido recomendada como terapéutica preventiva en estos enfermos.
Las recomendaciones de la USPSTF incluyen en esta terapéutica preventiva a los individuos con riesgo incrementado de enfermedad coronaria: hombres mayores de 40 años o más, mujeres en la postmenopausia y adultos de todas las edades que sean fumadores, padezcan diabetes, mantengan niveles elevados de colesterol en sangre y/o su presión arterial sea elevada.
Incluso aquéllos en los que el único factor de riesgo es el sobrepeso o la obesidad -lo que puede aplicarse casi a la mitad de la población de los Estados Unidos- pueden ser candidatos a la profilaxis con aspirina, según la USPSTF.
La USPSTF concluye que la terapéutica con dosis bajas de aspirina puede reducir el riesgo de padecer una enfermedad coronaria en más del 28% de los individuos que tienen al menos un factor de riesgo, aunque la reducción de la mortalidad por enfermedad coronaria no sea tan elevada (entre el 2 y el 10%).
Los estudios de la USPSTF demuestran , por ejemplo, que los beneficios de las dosis bajas de aspirina comienzan a sobrepasar los riesgos de su administración en aquellos individuos en los que el riesgo coronario no sobrepasa el 3% en los próximos cinco años o el 6% en los próximos diez años.
La prescripción diaria de aspirina a dosis bajas en 1.000 individuos con un riesgo de enfermedad coronaria del 3% evitaría de 4 a 12 crisis coronarias en esta población, aunque los riesgos de sufrir colateralmente serían de 2 a 4 hemorragias gastrointestinales y de 2 hemorragias cerebrales.
Pero cuando el riesgo de padecer enfermedad coronaria sube hasta el 5% en los próximos cinco años -alrededor del 10 en los próximos 10 años- la prevención con aspirina evitará entre 6 y 20 crisis coronarias, y lo que es más importante, sin aumentar las complicaciones hemorrágicas, tanto gastrointestinales como cerebrales.
Las dosis utilizadas para esta prevención pueden ser bajas: una tableta diaria de aspirina a dosis bajas -de 75 a 100 miligramos- es tan efectiva como una tableta de 350 miligramos.
Aunque la mayor parte de este estudio ha sido realizado en el sexo masculino, existe suficiente evidencia a favor de que este efecto se produce también en la mujer.
La recomendación final de los autores de este trabajo es la siguiente: "Si tiene al menos un factor de riesgo de enfermedad coronaria, consulte con su médico acerca de los beneficios de la aspirina a dosis baja."
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