Asma y aspirina

El riesgo de que la aspirina provoque una crisis en los pacientes asmáticos es más elevado de lo que hasta ahora era estimado.

En un artículo publicado en la revista British Medical Journal en febrero de 2004, investigadores australianos llegan a la conclusión de que la prevalencia de las crisis asmáticas inducidas por la aspirina es más elevada de lo que se suponía.

Que la aspirina puede inducir una crisis asmática grave en pacientes asmáticos es un hecho bien conocido. Esta crisis se caracteriza por su inicio entre 30 minutos y 3 horas después de la toma de la aspirina.

También ha sido bien establecido que los pacientes asmáticos que muestran esta sensibilidad a la aspirina padecen también una sensibilidad cruzada a otros fármacos antiálgicos no-esteroideos que inhiben la enzima ciclo-oxigenasa (COX), como el ibuprofeno, el naproxeno y el diclofenac.

Por el contrario, el paracetamol (acetaminofeno) se asocia raras veces con esta sensibilidad cruzada en los pacientes que desarrollan crisis asmáticas tras la ingestión de aspirina.

El estudio retrospectivo realizado por los investigadores australianos es un extenso meta-análisis de 21 estudios ya publicados sobre pacientes asmáticos.

Los autores encuentran que el 21% de los adultos y el 5% de los niños asmáticos desarrollan crisis asmáticas ante la aspirina.

En estos pacientes con sensibilidad a la aspirina, una sensibilidad cruzada con la citada aspirina se provoca con la ingestión de otros analgésicos no-esteroideos en la siguiente proporción: ibuprofeno 98%; naproxeno 100% y diclofenac 93%. Por el contrario, la sensibilidad cruzada con el paracetamol fue solo del 7%.

Los autores afirman que la continuada recomendación del paracetamol como analgésico y antipirético de primera opción en los pacientes asmáticos se demuestra fundamentada por su baja incidencia de sensibilidad cruzada con la aspirina.

Los autores concluyen que una proporción significativa de pacientes asmáticos son sensibles a la aspirina y que muchos de estos pacientes no son conscientes de este riesgo.

Dado que tanto la aspirina como los analgésicos no-esteroideos son dispensados y administrados habitualmente sin prescripción facultativa, los pacientes asmáticos deben ser prevenidos de este riesgo.

Por último, los autores recomiendan que se incluya esta recomendación en los envases de estos medicamentos.

Fuente: British Medical Journal

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Miercoles, 15 de Octubre del 2008

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