Arrugas y Botox
Con fecha 15 de abril de 2002, la Food and Drug Administration (FDA), agencia gubernamental que tiene bajo su control la seguridad de los alimentos y de los medicamentos, acaba de anunciar la aprobación de la Toxina Botulínica Tipo A (Botox Cosmetic) para mejorar transitoriamente las arrugas del entrecejo. A la compañía farmacéutica que elabora este producto (Allergan Inc., Irvine, California) se le permite, a partir de ahora, anunciar el producto con esta nueva indicación.
La Toxina Botulínica Tipo A es una proteína producida por la bacteria Clostridium botulinum, que venía siendo ya utilizada, sin la aprobación de la FDA, como solución estéril para ser inyectada en pequeñas dosis en determinados músculos faciales con el fin de paralizarlos.
El uso de la toxina botulínica para el tratamiento de trastornos de los músculos oculares (blefarospasmo o espasmo de los párpados y estrabismo o bizquera) había sido ya aprobado en diciembre del año 1989, mientras que en diciembre del 2000 la aprobación se extendió a la distonía cervical, un trastorno neurológico que provoca graves contracciones de los músculos del cuello y de los hombros.
La aprobación para su uso en el tratamiento de las arrugas del entrecejo se ha producido tras una serie de ensayos clínicos en un total de 405 pacientes con estas arrugas, moderadas o intensas, en los que se inyectó el producto Botox Cosmetic. A los 30 días de la inyección, en la gran mayoría de los individuos tratados las arrugas mejoraron claramente o desaparecieron, mientras que en un grupo de control en los que se inyectó una sustancia placebo, no se produjo prácticamente mejoría. La mayor parte de los individuos en los que se utilizó la toxina botulínica eran mujeres y la mayoría por debajo de los 50 años.
Se recomienda que la inyección no se aplique con una frecuencia superior a los tres meses por aplicación. La inyección de la toxina botulínica se realiza en 10 a 15 minutos, con un coste aproximado en los EE.UU. de 400 dólares por sesión.
Los efectos indeseables más frecuentes tras la inyección son cefaleas, infección respiratoria, sindrome gripal, párpados caídos y náuseas.
Conviene subrayar que la aprobación por la FDA de la toxina botulínica se limita a su utilización en las arrugas del entrecejo, aunque los cirujanos plásticos y cosméticos la viene aplicando en otras arrugas de la cara, como las de la frente y las "patas de gallo".
Algunos analistas económicos estiman que el mercado potencial del Botox Cosmetic tras su aprobación por la FDA será de varios miles de millones de dólares. Enseguida sus acciones subieron en la Bolsa de Nueva York.
Fuente: Food and Drug Administration
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