Ansiedad y dispepsia


En un artículo publicado previamente on-line en la revista Gastroenterology del mes de Agosto de 2005, miembros de las universidades de Lovaina, Bélgica, y Manchester, Reino Unido, se proponen investigar si un estado de ansiedad provocado experimentalmente en individuos sanos, induce alteraciones en la función motora y sensitiva del estómago que se manifiestan clínicamente como síntomas de dispepsia.

La ansiedad se define como "un estado de aprensión, tensión e inquietud, parecido al miedo, que deriva de la anticipación de un peligro externo o interno".

La dispepsia es definida como la presencia de dolor o de molestias localizadas en la porción superior del abdomen. Cuando no se encuentran causas orgánicas a las que puedan achacarse estos síntomas, se califica como dispepsia funcional.

Los síntomas de lo que se considera dispepsia son: dolor epigástrico, distensión gástrica, saciedad precoz, erúctos, náuseas e incluso vómitos. Estos síntomas son atribuidos a trastornos en la motilidad del estómago que provocan un retraso en su vaciamiento o bien una interferencia en la normal acomodación de las paredes del estómago a los alimentos ingeridos.

El objetivo del complejo mecanismo que interviene en la motilidad del estómago es conducir su contenido al duodeno, a través del píloro, a una velocidad adecuada para la mejor digestión y absorción de los alimentos en el intestino delgado. En esta actividad motora pueden distinguirse dos zonas gástricas bien diferenciadas:

- Una zona proximal (más cercana a la cabeza del individuo) que produce contracciones mantenidas, tónicas, que comienzan con lentitud, cuya duración es prolongada y lenta su relajación. La función principal de estas contracciones tónicas es la de regular la presión intragástrica a la que se ve sometido el contenido de esta porción proximal del estómago. Estas contracciones son suficientes para vencer la resistencia ofrecida por el antro y el píloro gástrico al flujo de los líquidos ingeridos; de este modo, los líquidos están pasando continuamente del estómago al duodeno. La actividad motora de la zona proximal del estómago es responsable de la llamada relajación receptiva, fenómeno mediante el cual el estómago se relaja para recibir el alimento ingerido acomodándose a la distensión, mecanismo que permite al estómago proximal adaptarse a cambios progresivos de su contenido sin grandes aumentos en la presión intragástrica. El mantenimiento de una presión intragástrica baja, cuando el estómago se llena, permite que el vaciamiento de líquidos no se acelere.

- Una zona distal, en la que se producen las ondas peristálticas, con la fuerte contracción de la porción del estómago llamada antro, las cuales regulan el vaciamiento de los sólidos, con escasa incidencia en el vaciamiento de los líquidos. La motilidad de esta zona distal está controlada eléctricamente por un centro generador de cambios cíclicos en el potencial eléctrico, situado en la curvatura mayor del cuerpo del estómago que actúa a modo de marcapaso.

Los investigadores belgas e ingleses inducen experimentalmente en 34 voluntarios de ambos sexos un estado de ansiedad, combinando la proyección de expresiones faciales validadas como estímulos de tal estado, con la audición de experiencias autobiográficas, unas emocionalmente neutras y otras que, en su tiempo, provocaron a dicho individuo un estado de ansiedad.

En 14 individuos se valoró la presión intragástrica, para conocer la sensibilidad del estómago a la distensión provocada por la ingestión de una comida estándar, y en 18 individuos se realizó la prueba de la saciedad haciéndoles beber agua durante 10 minutos (a 30 ml/min), con un simultáneo registro de los síntomas gástricos. El estado emocional de ansiedad fue modulado durante 10 minutos, al comienzo de cada experimento.

Los resultados han sido los siguientes:
- El procedimiento seguido para conseguir experimentalmente un estado de ansiedad en individuos sanos fue eficaz.
- Durante el estado de ansiedad está inhibida la relajación receptiva inducida por los alimentos, con lo que aumenta la presión intragástrica, persistiendo durante los 60 en los que fue medida.
- Durante la prueba de la saciedad, el estado de ansiedad se asocia con niveles más elevados de la sensación de estar saciado.

La conclusión de los autores es que un estado de ansiedad inducido experimentalmente inhibe la acomodación de las paredes gástricas a los alimentos ingeridos e incrementa los síntomas de dispepsia después de la ingestión de una comida estándar.

En definitiva, factores psicológicos pueden ser la causa de algunos de los síntomas dispépticos.

Fuente: Gastrojournal
Recomienda a un amigo Imprimir
Si te ha interesado este artículo, te recomendamos:
 Anorexia y ansiedad
 Tensión arterial y depresión
 Estrés laboral y trastorno mental
 Helicobacter pylori y desarrollo del cáncer de estómago
 Sentirse gordo: ansiedad y depresión


Coordinación de expertos | Adheridos al código ético HON (Health on the Net Foundation).
Dirección de contenidos: Profesor Cristóbal Pera
Contacta con nosotros  |  Colabora con nosotros


Sabado, 17 de Mayo del 2008

INFORMACIÓN FIABLE PARA UNA VIDA SANA Y SALUDABLE

Haz planetalandia tu página de inicio