50 años de la vacuna contra la poliomielitis

Hace 50 años la amenaza de la poliomielitis era una tremenda realidad. Por ello, el anuncio el día 12 de Abril del 1955 de que Jonas Salk y su equipo en la Universidad de Pittsburg había desarrollado una vacuna contra la poliomielitis, y de que Thomas Francis en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, había comprobado su eficacia clínica, ha sido calificado como uno de los grandes logros biomédicos del siglo XX.

En el año 1947, Jonas Salk no estaba especialmente interesado en la investigación sobre la poliomielitis. Se acaba de trasladar de la Universidad de Michigan a la de Pittsburg, en la que había estado trabajando en el desarrollo de la vacuna contra la gripe. Según parece, Salk inició sus estudios sobre la vacuna contra la poliomielitis como un medio para conseguir fondos con los que establecer un laboratorio en la universidad para proseguir sus investigaciones sobre el virus de la gripe.

En el año 1948, Isabel M. Morgan, trabajando en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, demostró que los virus de la poliomielitis, procedentes de monos infectados, aunque fueran inactivados químicamente, podían inducir inmunidad cuando eran inyectados a otros monos.

A la pregunta ¿cuántos tipos de virus de la poliomielitis existen?, Salk y su equipo contestó demostrando que solo eran tres. El siguiente problema en el desarrollo de la vacuna era la fuente del gran número de virus de la poliomielitis necesarios, los cuales, inactivados, darían origen a la vacuna. Sucedió entonces que en el año 1949, John F. Enders, en la Universidad de Harvard, fue capaza de cultivar virus de la poliomielitis en cultivos de tejidos no nerviosos, abriendo el camino para una producción en masa limpia de estos virus. Por este trascendental hallazgo Enders, Th. Weller y F.C. Robbins recibieron el Premio Nobel de Medicina en el año 1954.

Al llegar a este punto, Salk y su equipo tuvieron el camino abierto para crear una vacuna, utilizando formalina para matar a los virus, que inducía inmunidad en los seres humanos. En el año 1952 probó la vacuna en niños que se habían recuperado de una poliomielitis, y demostró que aumentaba en ellos la tasa de anticuerpos tras la vacunación. También la probó en voluntarios sin poliomielitis y en él mismo, en su mujer y en sus hijos. Salk había conseguido por fin una vacuna que funcionaba contra la poliomielitis.

A seguidas, Thomas Francis, en la Universidad de Michigan, inició un enorme ensayo clínico en 1,8 millones de niños en 44 estados. Unos 300.000 profesionales, entre médicos, enfermeras, maestros y voluntarios administraron la vacuna. En Abril del año 1955 (exactamente 10 años después de la muerte del Presidente Roosevelt, que padeció poliomielitis), Francis comunicó los resultados del ensayo sencillamente con estas palabras: "Ann Arbor: La vacuna funciona. Es segura, efectiva y potente".

El lado triste de la historia de Jonas Salk, quien a los 40 años de edad consiguió este gran éxito científico, es que desde el mismo día en el que pronunció palabras de satisfacción por el logro de la vacuna, ignoró a todos los miembros de su equipo que hicieron importantes contribuciones. No le fue concedido el Premio Nobel.

Fuente: JAMA

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Sabado, 17 de Mayo del 2008

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