Ancianos: pérdida de altura y mortalidad
En un artículo publicado en Archives of Internal Medicine del 11 de Diciembre de 2006, miembros del Departamento de Asistencia Primaria y de la División de Ciencias de la Salud del University College Medical School, en la Universidad de Londres, se proponen examinar las relaciones entre la pérdida de altura a lo largo de 20 años (comenzando en la edad media de la vida) y la consiguiente mortalidad total y la incidencia de enfermedad coronaria e ictus en los hombres ancianos.
El método utilizado ha sido un estudio prospectivo realizado en 4.213 hombres cuya altura fue medida entre los 40 y los 59 años de edad y, de nuevo, 20 años más tarde, entre las edades de 60 y 79 años. Estos hombres fueron seguidos durante un periodo medio de 6 años, durante el cual ocurrieron 760 muertes.
Los resultados fueron los siguientes: La pérdida de altura se correlacionó de manera significativa con la edad inicial y la pérdida de peso. El riesgo de mortalidad total fue más elevado en los hombres con una pérdida de altura de 3 centímetros o más que en los hombres con una pérdida de altura de menos de 1 centímetro.
El exceso de muertes en el grupo con pérdida de altura de 3 centímetros o más fue ampliamente atribuible a enfermedad cardiovascular o respiratoria y a otras causas, pero no al cáncer.
El riesgo de muerte por accidentes relacionados con una enfermedad coronaria estaba aumentado sólo en los hombres con una pérdida de peso de 3 centímetros o más. No se encontró asociación entre la pérdida de altura y el riesgo de ictus.
La conclusión de los autores es que una pérdida marcada de altura (de 3 o más centímetros) en los hombres ancianos se asocia, de manera independiente, con un incremento de riesgo de muerte por todas las causas y por enfermedad coronaria.
Esta pérdida de altura (que es un hecho que predice un incremento del riesgo de mortalidad por todas las causas y por enfermedad coronaria) se asocia con un estado de salud deficiente, una limitación de la movilidad, pérdida de peso, inactividad física y una capacidad respiratoria reducida.
Fuente: Archives of Internal Medicine
|