Ancianos: hospitalización de uno de los cónyuges y muerte del otro
En un artículo publicado en la revista The New England Journal of Medicine del 16 de Febrero de 2006, investigadores de la Harvard Medical School, en Boston, Massachussets, se proponen examinar, en matrimonios ancianos, las relaciones entre la hospitalización del esposo o de la esposa y el riesgo de muerte de su compañero o compañera.
Los autores han estudiado 518.240 parejas que fueron registradas en el programa de asistencia Medicare en el año 1993. La edad media al comienzo del estudio fue de 75,4 años para los hombres y 72,9 años para las mujeres. En el 79,1% de las parejas el hombre era más viejo; 90,1% de los hombres y 92,1% de las mujeres eran blancos; 5,5% vivían en la pobreza.
Aplicaron métodos estadísticos para conocer las hospitalizaciones y las muertes ocurridas durante un seguimiento de 9 años.
Los resultados fueron los siguientes: Globalmente, 383.480 esposos (74%) y 347.269 esposas (67%) fueron hospitalizados al menos en una ocasión, y 252.557 esposos (49%) y 156.004 esposas (30%) fallecieron. En 95.330 parejas (18%), ambos, esposo y esposa, fallecieron.
La mortalidad de uno de los dos componentes de la pareja cuando el otro fue hospitalizado varía de acuerdo con el diagnóstico del esposo o la esposa ingresado en el hospital.
Entre los hombres, el 6,4% falleció dentro de un año después de la hospitalización de la esposa por cáncer de colon, 6,9% después de la hospitalización de la esposa por ictus, 7,5% después de la hospitalización de la esposa por una enfermedad psiquiátrica, y un 8,6% después de la hospitalización de la esposa por demencia.
Entre las mujeres, el 3,0% falleció dentro de un año después de la hospitalización del esposo por cáncer de colon, el 3,7% después de la hospitalización del esposo por ictus, el 5,7% después de la hospitalización del esposo por enfermedad psiquiátrica, y el 5,0% después de la hospitalización del esposo por demencia.
Para los hombres, después de los apropiados ajustes estadísticos para otras variables, el riesgo de muerte después de la hospitalización de la esposa no fue significativamente más elevado cuando la enfermedad fue el cáncer de colon, pero sí fue más elevado tras la hospitalización por un ictus, por una insuficiencia cardiaca congestiva, una fractura de cadera, una enfermedad psiquiátrica o una demencia.
Para las mujeres, los riesgos de muerte después de la hospitalización del esposo fueron similares.
Globalmente, para los hombres el riesgo de muerte asociado con la hospitalización de la esposa fue un 22% del asociado con la muerte de la esposa. Para las mujeres, el riesgo de muerte asociado con la hospitalización del esposo fue el 16% del asociado con la muerte del esposo.
La conclusión es que entre los matrimonios ancianos, la hospitalización por enfermedad del esposo o de la esposa se asocia con un incremento del riesgo de muerte del que se queda en casa, y el efecto varía de acuerdo con el diagnóstico del hospitalizado.
Estos efectos interpersonales sobre la salud en los matrimonios ancianos tienen implicaciones clínicas y sanitarias en lo que se refiere no sólo al cuidado del paciente, sino del otro miembro de la pareja.
Fuente: The New England Journal of Medicine
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