¿Alergia a un viejo edificio?


En la revista New England Journal of Medicine del día 4 de octubre de 2001 se publica una carta al editor firmado por un grupo del Hospital Río Ortega de Valladolid, encabezado por la Dra. Alicia Armentia y cerrado por la Dra. M. L. Arranz. La casi detectivesca historia clínica es la siguiente:

Una joven de 20 años fue hospitalizada por padecer una dermatitis atópica que afectaba un 60% de su superficie corporal asociada con una crisis moderada de asma.

Las pruebas cutáneas fueron positivas para polen, polvo de gato, plumas de pájaros y especialmente para la yema y la clara de huevo. Un estudio controlado demostró que el huevo era el alergeno predominante.

Quince meses después de este episodio, esta joven sufrió otra crisis de asma que se relacionó con la inhalación del abundante polvo desprendido de las paredes de una vieja catedral del siglo XVI, enfrente de la cual tenía su casa.

La titulación en el suero de la paciente del anticuerpo IgE dio valores muy positivos frente a la clara de huevo.

Habiendo conocido los autores de esta carta al editor que había sido descrita por Craig y colaboradores en un número de la revista Nature del año 2000, la presistencia de proteínas de la leche en vasijas prehistóricas, sospecharon que proteínas del huevo podrían conservarse en la pátina de las paredes de la catedral.

En este sentido, se sabe que para proteger de la intemperie a las piedras de los muros de los edificioses una vieja costumbre la adición de huevo a la pasta utilizada, como protección, costumbre que tuvo su origen en la antigua Roma.

Para comprobar si era cierta esta hipótesis obtuvieron un extracto del polvo desprendido de los muros de piedra de la catedral vallisoletana durante su restauración y, a continuación, analizaron la respuesta de la joven y de 19 personas como controles (10 personas con asma, 5 personas sensibilizadas al huevo y 4 obreros que habían trabajado en las tareas de la restauración).

La joven mostró una respuesta positiva a la prueba cutánea y a la prueba conjuntival con el "polvo de catedral"; esta prueba fue negativa en los 10 controles con asma y positiva en las 5 personas sensibilizadas al huevo y en 1 de los trabajadores.

Los autores españoles de esta interesante comunicación sugieren que una alergia a las proteínas del huevo es un posible agente etiológico en los pacientes con asma en los cuales los síntomas se desarrollan después de la inhalación del polvo desprendido de viejos monumentos y puede ser una casusa de asma como enfermedad laboral en quienes restauran viejos edificios.

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Sabado, 17 de Mayo del 2008

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