Las actividades recreativas reducen el riesgo de demencia en los ancianos
En un trabajo publicado en la revista New England Journal of Medicine del 25 de junio de 2003, un grupo de epidemiólogos del Albert Einstein College of Medicine, N.Y., y del Departamento de Psicología de la University of Syracuse, N.Y., llegan a la conclusión de que la participación en actividades recreativas de individuos entre 75 y 85 años se asocia con una disminución del riesgo de desarrollar demencia .
Los autores examinaron de modo prospectivo la relación entre las actividades recreativas y el riesgo de demencia en una población de 469 individuos, entre 75 y 85 años, que residían en una comunidad y que no padecían demencia en el momento de iniciarse el estudio.
El periodo potencial de seguimiento ha sido de 21 años, de 1980 al 2001, durante el cual los supervivientes eran visitados cada 12 a 18 meses. En el año 1992 , los 73 supervivientes seguían siendo visitados.
En esta población se examinó la frecuencia de la participación individual en actividades recreativas, tanto en lo que se refiere a actividades cognitivas como a actividades físicas, traducidas ambas en una escala en la cual la unidad de medida era actividad/día por semana.
Las actividades cognitivas recogidas en el estudio fueron 6: leer libros o periódicos, escribir por placer, hacer crucigramas, jugar a juegos de mesa o cartas, participar en grupos de discusión organizados y tocar algún instrumento musical.
Las actividades físicas recogidas en el cuestionario fueron 11: jugar al tenis o al golf, nadar, montar en bicicleta, bailar, participar en grupos de ejercicios físicos, jugar a deportes de equipo como bolos, paseos como ejercicio físico, subir más de dos tramos de escalera, hacer trabajo de casa o cuidar niños.
Después de un seguimiento medio de 5,1 años se desarrolló demencia en 124 individuos (enfermedad de Alzheimer en 61, demencia vascular en 30, demencia mixta en 25 y otros tipos de demencia en 8).
Entre las actividades recreativas, la lectura, los juegos de mesa y el tocar algún instrumento musical se asociaron con una reducción del riesgo de demencia. El baile de salón ha sido la única actividad física que se asoció con una disminución del riesgo de demencia.
El incremento de un punto en la escala de la actividad cognitiva se asoció significativamente con una disminución del riesgo de demencia, mientas que, por el contrario, esto no sucedió con el incremento de un punto en la actividad física.
La asociación entre actividad cognitiva y disminución del riesgo de demencia se mantenía después de la exclusión de aquellos individuos con posible signos pre-clínicos de demencia el comienzo del estudio. Los resultados fueron similares en la demencia de la enfermedad de Alzheimer y en la demencia de origen vascular.
La reducción del riesgo de demencia por la participación de los ancianos en actividades recreativas de tipo cognitivo está en relación con la frecuencia de esta participación. Según los autores del trabajo, las personas mayores de 75 años que hacían crucigramas cuatro días a la semana tuvieron un riesgo de demencia que era 47% más bajo que el de los individuos que hacían rompecabezas sólo una vez a la semana.
Los autores opinan que son necesarios ensayos clínicos para definir el papel causal de la participación en actividades cognitivas en la disminución del riesgo de demencia.
Si estos resultados son confirmados, debería recomendarse la participación de los personas mayores de 75 años en actividades cognitivas para disminuir el riesgo de demencia y la participación en actividades físicas para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Fuente: New England Journal of Medicine
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