En un seguimiento de una población masculina realizado durante 35 años en la Universidad de Upsala (Suecia) y publicado online en Marzo de 2009 en el British Medical Journal, se llega a la conclusión de que el incremento de la actividad física a los 50 años reduce su mortalidad a niveles comparables a los de aquellos que han mantenido constantemente una actividad física alta.
El estudio ha sido iniciado en los años 1970-73 en una población de unos 2.200 hombres que tenían 50 años de edad al inicio de la investigación, y que fueron re-examinados a los 60, 70, 77 y 82 años.
La población estudiada fue clasificada en tres grupos, de acuerdo con su actividad física:
- Actividad física baja: Pasan la mayor parte de su tiempo leyendo, viendo la TV, en el cine y otras actividades sedentarias.
- Actividad física media: A menudo pasean a pie o en bicicleta, por placer.
- Actividad física alta: Practican algún tipo de deporte recreativo o se dedican a un intenso trabajo de jardinería, al menos 3 horas a la semana, o bien realizan de manera regular ejercicios físicos exigentes o participan en un deporte competitivo.
Los cambios en el nivel de la actividad física, entre la primera y la segunda revisión, fueron clasificados en 4 categorías:
- Actividad física baja, sin cambios (baja o media en ambas revisiones).
- Actividad física alta, sin cambios (alta en ambas revisiones).
- Actividad física disminuida (alta en la primera revisión, baja o media en la segunda).
- Actividad física incrementada (baja o media en la primera revisión y alta en la segunda).
La actividad física ocupacional de los participantes (la exigida por su trabajo) fue clasificada como: sedentaria, ligera, media, alta, desconocida o ninguna (desempleado).
Los resultados fueron los siguientes:
- La mortalidad absoluta fue 27,1, 23,6 y 18,4 por 1000 personas /año para los grupos de la actividad física clasificada como baja, media y alta, respectivamente.
- La reducción de la tasa de mortalidad atribuible a la actividad física alta fue de un 32% para los que realizaban al principio una actividad física baja y del 22% para los que partían desde una actividad física media.
- Los hombres que incrementaron el nivel de su actividad física entre los 50 y los 60 años continuaron teniendo una mortalidad más elevada durante los primeros 5 años del seguimiento.
- Después de 10 años de seguimiento, su incremento de la actividad física se asoció con una reducción de la mortalidad, equiparable a la de los hombres que habían mantenido una actividad física alta antes de alcanzar los 50 años de edad.
- La reducción de la mortalidad asociada al incremento de la actividad física era similar a la asociada con dejar de fumar.
Las conclusiones son las siguientes: El incremento de la actividad física en la edad media de la vida condiciona una reducción de la mortalidad comparable a la de los hombres que venían realizando constantemente una actividad física alta. Esta reducción es comparable a la que se consigue si se deja de fumar.
Fuente: British Medical Journal